Viviendo a momentos, viviendo los momentos.

Hay momentos en la vida en los que necesitas parar. Sentarte un segundo y reflexionar. Hay momentos en los que tienes que contar. Contar los que estuvieron, están y estarán. Los que nunca estuvieron, tampoco están y sabes que no estarán jamás. Los que estuvieron, ya no están y quien sabe si volverán. Hay momentos en los que te toca recordar. Recuerdos alegres, divertidos, entrañables, relajados, tranquilos. Recordar esos porque los recuerdos malos ni están ni estarán, ni tan siquiera para recordar.

Hay momentos en los que quieres perderte, desaparecer y esconderte pidiendo a gritos que te encuentren, te abracen y te besen. En los que miras una foto pidiendo que regrese, que regrese ese instante que aparece reflejado y que ya no es más que un trozo de papel destinado a destruirse con el paso del tiempo. Hay momentos en los que te gustaría que los errores, como cuando éramos pequeños, se supliesen con un “esta tarde no sales”, en los que te gustaría retroceder, dar 10 pasos hacia atrás y que todo fuese de nuevo como antes. Que volviese la gente que estaba. Que volviesen los que ya no pueden estar. Que regresen aquellos momentos en los que sonreíste sin saber porqué, lloraste de emoción y te reíste a carcajadas. Que volviesen los momentos en los que fuiste feliz.

Hay momentos en los que querrías enamorarte de nuevo, como la primera vez, con aquella inocencia, con aquella pasión, con aquella valentía. Hay momentos en los que te gustaría poder decir lo que te callaste, lo que no pudiste contestar aún cuando había alguien esperando tu respuesta.

Hay momentos en los que te das cuenta de que sí, que aún se puede, que todavía no es tarde. Que los que se fueron aún pueden volver y los que no tienen esa opción, te acompañarán desde donde estén. Que los recuerdos buenos no te los podrá quitar nadie. Que cuando te pierdas, está en tu mano que haya alguien dispuesto a encontrarte. Que las fotos también se guardan en nosotros, donde no podrán destruirse. Que no hace falta retroceder porque en tu camino hacia adelante quién quiera podrá seguir tu rastro. Que de los errores se aprende y que muchos ni tan siquiera lo fueron. Que el amor, el primer amor, nunca se olvida y que en tu corazón aún queda espacio para querer, para querer sea de la forma que sea. Que las palabras calladas pueden ser escuchadas por aquellos que aún quieren oír la respuesta a esa pregunta que una vez te hicieron.

Que en la vida hay momentos en los que sólo necesitas una señal, un gesto o una palabra para que esa felicidad que creías olvidada, vuelva con más fuerza que nunca.

@AngelLudena

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