Ellas.

Desde pequeño siempre he oído que todos tenemos un ángel de la guarda que nos cuida, que nos protege, que está con nosotros estemos donde estemos. Hace un par de años me dí cuenta de que no, de que yo no tenía un ángel de la guarda, de que yo tenía tres. Sí, tres. Llamádme afortunado. Lo soy, no es cuestión de negarlo.

Son tres. Mis tres chicas. Mis preferidas. Mis amigas. Mis confidentes. Mis otras mitades.

Porque con ellas todo es diferente. No necesito reír si no me apetece. No necesito estar bien cuando estoy mal. No necesito dejar de ser yo ni un solo instante.

Porque está prohibido no llorar cuando estás mal, callar cuando quieres hablar y fingir cuando tienes que ser tú. Y sí, con ellas siempre tienes que ser tú.

Porque después de conocerlas en mi vida se abrió una nueva categoría a las que ya existían: los enemigos, los indiferentes, los conocidos, los amigos y ellas. Sí, ellas.

Porque lo fácil es asentir y poner la sonrisa a todo. Lo fácil es estar para salir, bailar, beber y reír. Lo fácil es asentir sin escuchar, sonreír para salir, bailar, beber y reír sin mirar con quién.

Porque aguantan lo inaguantable. Porque me soportan cuando ni yo mismo lo hago.

Porque no me dejan estrellarme para luego ayudarme, porque ellas se estrellan conmigo preparadas para levantarme.

Porque las penas, a medias, no lo son tanto. Las risas, compartidas, mucho más. Las rupturas, menos dolorosas. Los amores, más intensos. Los sentimientos, de verdad. Las pasiones, incontrolables. Los secretos, inconfesables. El apoyo, sin límite. El cariño, sin fin. Los momentos, irrepetibles. Los recuerdos, imborrables.

Porque las quiero como son, porque me quieren como soy. Porque me enseñaron a caminar mirando al frente. A hablar, sin temer a mis palabras. A jugármela, sin miedo a perder. A vivir, como mejor se vive, viviendo de verdad.

Porque son las dueñas de esa tienda en la que siempre tendré una cuenta pendiente. Una cuenta que nunca podré pagar. Una cuenta interminable de deudas impagables.

Porque no entiendo como viví sin ellas. Porque no me imagino la vida sin ellas. Porque no quiero vivir si no es con ellas.

@AngelLudena

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