Para ti, abuela.

Hola abuela. Te digo “hola” porque a tí nunca te diré “adiós”. En estos momentos sé que estas en un sitio diferente y mientras todos los que estamos aquí lloramos por no verte, tú sonríes mirándonos a todos juntos, a todos unidos, como siempre te gustó que fuese, como tú te encargaste de que fuese.

Ahora que ya estás en otro lugar, seguro que genial, quiero darte las gracias por cumplir tu función aquí, tu función junto a nosotros.

Porque fuiste nuestra abuela y también nuestra madre. Porque seríamos incapaces de decir nuestra segunda madre, porque muchas veces fuiste la primera.

Porque sólo tú eras capaz de darnos los biberones cuando éramos bebés pasándote horas y horas con nosotros en tus brazos, moviéndonos y cantándonos sin cesar.

Porque cuando crecí, aunque no demasiado, te convertiste en la mejor guerrera en mi lucha, en mi lucha más difícil. Porque te empeñaste en que era pronto para que me fuese a ese sitio donde estás ahora y porque lo conseguiste, con el mejor de los medicamentos, esa sopa que me mandabas todos los días al hospital, y con el mejor de los tratamientos, el cariño.

Porque todos los veranos, cuando me despierte, echaré de menos escucharte limpiar la terraza, hablar con Sole sobre el barro que ha llovido la noche anterior, pedirle a Domingo que te arregle cualquier cosa de la casa, verte negociar con la señora que vende los melones y abrirte la puerta cuando llegues con el carro cargado del supermercado.

Porque un verano, nunca será igual sin tus bizcochos, sin tus pizzas, sin tus comidas, esas de las que tanto disfrutamos, esas que nunca nadie podrá cocinar de esa forma.

Porque el teléfono ya no sonará igual sino eres tú la que llamas. Siempre varias veces al día, siempre una a mitad de la comida.

Porque fuiste nuestra abuela y también la de todos. Porque todo el mundo te quería, porque querías a todo el mundo.

Porque te dejaste la piel en que estuviésemos juntos y porque lo conseguiste, abuela, porque aquí estamos todos contigo, aquí o allí, donde quiera que tú estés.

Porque, aunque para nosotros, es demasiado pronto, te fuiste habiendo disfrutado de todos: de tus hijas y tus yernos, de tus nietos, de Lara, de Antonio y hasta de la pequeña Elena.

Porque sabemos que donde estás ahora estás bien, porque estás con mucha gente a la que quieres, porque estas con el tito Perico, con tu nene, y porque estás con él, con el que más te echaba de menos, con el abuelo. Porque espero que allí también le prepares las sopas con leche cada mañana, le regañes cuando llegue tarde de pescar y lo cuides tanto como hiciste aquí. Porque él te necesita más que nosotros y por eso quiere que estés allí, a su lado, para siempre juntos.

A pesar de que todos los días te echaremos de menos, lo mejor es que ya no nos tocará separarnos nunca. Estarás conmigo en Madrid, donde sabes que soy tan feliz, disfrutando de mi día a día con mis amigas, viendo como he conseguido salir adelante gracias a ti.

A la vez seguirás en La Unión escuchando lo que hablan las titas, viendo como la tita Mari no para un momento, como la prima Sonia se las ingenia para coserse la ropa sin ti y como Zaida sigue luchando por causas perdidas, como siempre le ha gustado hacer, como Antonio, tu cuidador favorito, encuentra el puesto que merece, el que se ha ganado a pulso acompañándote en los momentos más difíciles, como el tito Vicente continúa cogiendo su bici día a día, como Elena se sigue sentando en ese sillón donde tantos ratos compartisteis, como Lara se va haciendo una mujer y Antonio, continúa creciendo más y más.

Sé que también estarás en Cartagena con la prima Elena y con Pedro viendo como la niña pequeña crece sin parar.

Sin olvidarte de Murcia donde te tocará estar con la madrina y con mi madre, escuchando sus interminables conversaciones, mirando como mi padre y el padrino no paran de trabajar, como siempre te gustó que hicieran, preocupándote para que la prima Alba coma un poco más, el primo Diego salga menos y mi hermana continúe sacando esas notas tan buenas.

En verano, tienes tu sitio en Los Nietos, donde podrás sentarte en tu sillón de la terraza apoyando las piernas en esa pequeña silla que tanto te gustaba mientras hablas con Sole, con Paqui, con Rosa, con Elena y con todas las demás, viendo como nos bañamos en la piscina, como tu planta del dinero sigue creciendo, como seguimos bajando a comer a la playa como tanto te gustaba hacer, como crecemos bien, gracias a ti, y como seguimos unidos, como tú siempre quisiste.

Estas palabras no son sólo mías, pero es lo que tiene estudiar periodismo, abuela, que estas cosas me tocan a mí. A pesar de eso, estas palabras son de todos los que están hoy aquí, de todos los que siempre tendrán que dar las gracias por disfrutar de alguien como tú.

Te quiero, te quise y te querré. Te queremos, te quisimos y te seguiremos queriendo, esta vez sí, PARA SIEMPRE.

@AngelLudena

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2 pensamientos en “Para ti, abuela.

  1. Preciosas palabras que esta vez no se llevará el viento…se las llevará tu abuela orgullosa del nieto q tiene…
    Eres un niño increible Ángel, yo también estoy orgullosa de tener amigos como tú. Te quiero canijo.

  2. Ángel.estoy sin palabras, con las lagrimas a la cara abajo y con un nudo en la garganta..Apunto de darme trastorno¡¡¡¡¡¡¡¡¡ .Ella estaba muy orgullosa de ti.Mientras siga en nuestro recuerdo no habrá muerto.Un beso para ti y otro para ella.

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