Sonrisas.

Hubo un tiempo en el que olvidé sonreír. Sí, sabía reírme sin parar, mostrarme serio cuando tocaba e incluso llorar desconsoladamente pero no, no sabía sonreír, al menos, no de verdad.

Fue entonces cuando me di cuenta de algunas cosas: El llanto puede ser de tristeza o alegría. La risa, nerviosa o divertida. La sonrisa, en cambio, tiene formas muy diferentes. Diez, para ser exactos.

Existe la sonrisa de foto. Se pone cuando el señor que tiene la cámara en su mano grita: ¡Sonríe! y automáticamente todos los que se encuentran enfrente del objetivo curvan sus labios y enseñan los dientes, algunos más que otros. Sí, algunos demasiado.

Existe la sonrisa malvada. Te sale cuando ves a un enemigo que no aguantas y lo miras pensando: “Si supieras la que te tengo preparada no estarías tan contento, imbécil”. Luego, no es para tanto.

Existe la sonrisa de “esto lo consigo”. Se coloca cuando quieres que te den dinero para salir, te aprueben un examen suspenso o te quiten una multa por haber pasado de la velocidad permitida. No siempre funciona pero por probar que no quede.

Existe la sonrisa de odio. La pones cuando te cruzas al típico personaje que ni soportas, ni te soporta, y al pesar de todo estás obligado a sonreírle para mantener tu posición formal en esa guerra fría que mantenéis. Tú, eres falso. El otro, también.

Existe la sonrisa seductora. Se coloca cuando tienes un fichaje delante,  y lo miras con cara de “prepárate porque voy a por ti”. Está en versión “me muerdo el labio de abajo” aunque eso es sólo para expertos en la materia.

Existe la sonrisa de la tristeza. Aparece cuando estás tan destrozado que tu única opción para salir adelante es cambiar la cara intentando demostrarle al mundo que puedes con eso y más. Pocos se la creen, básicamente porque no te la crees ni tú mismo.

Existe la sonrisa de la decepción. Sale cuando ves “lo que pudo ser y no ha sido” y asumes que no te queda otra que sonreír y buscar un nuevo camino para ser feliz porque ese en el que habías puesto tus ilusiones ya está bloqueado. Debes intentarlo. Tienes que conseguirlo.

Existe la sonrisa de la ternura. Surge cuando ves a un bebé sonreír, a dos ancianos cogidos de la mano o cuando el libro que tanto te gusta tiene un final feliz. Es momentánea pero llamativa, rápida pero efectiva.

Existe la sonrisa del amor. Aparece irremediablemente cuando estás tan enamorado que te da igual el mundo porque para ti sólo existe una persona, la persona que está a tu lado. También conocida como “risa tonta”, es instantánea e inexplicable para todo aquel que no se ha enamorado, el resto la conocen a la perfección.

Existe la sonrisa de verdad, la sonrisa de la felicidad. Sólo aparece cuando te das cuenta de que, aunque sea un sólo instante, eres feliz. Puede estar rodeada de personas a las que quieres y tener como banda sonora tu canción favorita.

Todos conocemos cada una de estas sonrisas porque la mayoría han aparecido en nuestras caras. Aunque hay buenas y otras no tanto, no nos importa pasarlas de vez en cuando siempre que nos prometan que alguna que otra vez aparecerá la última, la de verdad. La sonrisa de la felicidad.

@AngelLudena

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Un pensamiento en “Sonrisas.

  1. Y qué es de esa sonrisa que te aparece al ver viejas fotos o recordadar buenos momentos del pasado? La risa nostálgica la llamaría yo

Dime lo que quieras, pero dime algo.

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