Una ruptura en diez pasos.

A todos nos dejan. Todos dejamos. Las rupturas, como el vino, saben mejor con el tiempo. Según la RAE, una ruptura es “el rompimiento de relaciones entre personas”. Sí, eso dice la teoría pero como siempre, yo me quedo con la práctica.

He oído alguna que otra vez que es muy difícil dejar a alguien, y aunque muchos se empeñen en lo complicado que resulta, yo me atrevo a decir que no, que una ruptura no es ruptura si no es a ti a quien dejan. Para mí, una ruptura no es el momento en el que deciden dejarte sino el tiempo que transcurre desde que la otra parte te lo dice hasta que logras superarlo.

Todas las rupturas empiezan de forma similar. Si ves a tu pareja con cara de circunstancia diciéndote “tenemos que hablar”, ya sea en persona o vía SMS, (sí, los hay muy valientes) te puedes ir preparando. A continuación vendrá, dependiendo de lo que se lo curre, un “creo que deberíamos darnos un tiempo”, “no sé si siento lo mismo de antes”, “te quiero pero no puede ser” y mi favorito, “lo mejor es que cada uno siga su camino, sé feliz”. Desde ese momento toca empezar a superarlo porque, aunque parezca imposible, se termina consiguiendo.

Las rupturas se superan en diez pasos, unos más grandes y otros más pequeños, pero diez pasos al fin y al cabo. Estos pasos no se caminan solo, no, siempre tienen que estar tus amigas. Si tanto te quieren, estarán sin que las llames y sino pues las llamas y que vayan que no estás en el momento de pelearte con más gente y que ya tendrás tiempo de plantearte el valor de la amistad.

-Llora. Sí, llora sin parar durante horas, días o semanas. El tiempo que necesites porque aunque parezca que sí, nunca hay límite para llorar.

-Recuerda. Te toca atormentarte viendo las fotos que tenéis juntos, escuchando vuestras canciones (que son vuestras y de medio mundo) y recordando lo felices que erais juntos.

-Odia. Empieza a acordarte de los momentos malos que habéis pasado y de todos y cada uno de sus defectos, los cuáles irán creciendo como la espuma. Atácalo sin piedad, rompe sus fotos y grita. Sí, también los hay que necesitan gritar.

-Sal. Vete a la calle con tus amigas sin parar. No pisarás tu casa ni para cambiarte de ropa interior. Te pondrás al día de todos los locales de moda y beberás ron como si fuese agua. Aunque esto sea políticamente incorrecto, el ron ayuda. Ayuda mucho.

-Controla. Haces un encuentro en casa, alguna de tus amigas suelta un “¿no estará con alguien?” y en ese momento empiezas a volverte más loco aún. Miras su Facebook con lupa, sus amigos uno por uno, y te aprendes su hora de conexión al whatsapp mejor que la tuya propia. Encuentres los datos que encuentres, siempre terminas teniendo clarísimo que hay otra persona y una vez localizada, lo sea o no lo sea, te tocará sacarle fallos sin parar e investigar cada detalle de su vida. Obligarás a tus amigas, además, a ayudarte en esa difícil tarea hasta que descubres que no, que ese/a no es más que un primo del pueblo.

-Vuelve. Intentarás volver como sea. Planearás mil encuentros posibles. Le mandarás cientos de mensajes con cualquier excusa absurda y llegarás, incluso, a presentarte en su puerta, engancharte a su pierna y dejar que te arrastre por el pasillo. ¿Te parece exagerado esto último? No quieras saber más.

-Otro/a. Es el momento en el que te levantas con compañía en tu cama y dices: Anda, pues hoy estoy muy bien. Te encargas de llamar a todas tus amigas para decirles lo feliz que estás y que crees que ya lo has superado para luego terminar llorando repitiendo la frase: “Es que no era él/ella porque…” e incluirás una serie de detalles patéticos con los que intentarás demostrar que tu ex es irrepetible y que nunca encontrarás a nadie así.

-El/la otro/a. Ocurre el día que llega algún gracioso que no tiene nada mejor que hacer que contarte que tu ex ha rehecho su vida. Una vida que igual tenía rehecha desde antes de dejarte. Convocas reunión de urgencia en la que todas tus amigas despellejan a la nueva adquisición, ya sea por lo que te han contado o han oído, o por una foto de el/la otro/a. “Tú eres mil veces mejor…”, “mira que es feo/a”, “esto es un polvo y ya está” o “ya sabíamos que acabaría con alguien así de cutre, tal para cual” serán las frases que más oirás. A partir de ese momento la nueva adquisición de tu ex, al que querrás destruir a toda costa, pasará a ser llamado por ti y tus amigas “el cabrón” o “la puta”. Los hay que ponen otros nombres más divertidos pero no entraremos en detalles.

-Conocer. De repente, cuando menos esperas que ocurra, conoces a alguien que te hace tilín. Te empiezas a arreglar más, a estar pendiente de si te mira o no, y a no despegarte del móvil por si te escribe.

-Boda/Ruptura. Descubres, te cuentan o te dicen que tu ex se casa o que ya no está con la puta o el cabrón. Si es una boda no te aseguran que sea del todo cierto. Si es una ruptura te avisan de que es pronto para cantar victoria. Es entonces cuando te das cuenta de que no hay boda por la que llorar o victoria que cantar. Que te da igual y que ya no tienes interés en que se casen o no, lo dejen o sigan porque pasas absolutamente de ellos. Es entonces cuando llamas a tus amigas y después de una hora de conversación descubres que se te ha olvidado contarle que tu ex y el/la otro/a o se casan o lo han dejado porque has estado muy ocupado debatiendo sobre si te mira, si te escribe o si le gustas o no. ¿Quién? Pues ese alguien que te hace tilín, alguien que aunque luego no pase de ser ese alguien que te hizo tilín te ha ayudado a darte cuenta de que lo has superado y puedes seguir con tu vida.

Son diez pasos aunque, como he dicho al principio, la teoría nunca me gustó porque siempre fue muy fácil. La práctica, no tanto. El llanto junto a la tristeza te acompañará en, al menos, siete de los diez pasos. Lo pasarás mal. Realmente mal. Creerás que nada tiene sentido, te preguntarás mil veces por qué y pensarás que nunca podrás ser feliz de nuevo. Pero se puede. Claro que se puede y, aunque parezca imposible, llegará el día en el que puedas sentarte y escribir mientras recuerdas con una gran sonrisa los diez pasos para superar una ruptura.

@AngelLudena

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5 pensamientos en “Una ruptura en diez pasos.

  1. Que razón tienes, la practica es lo mas difícil pero nadie se muere por nadie. Por experiencia puedo asegurar que hay vida después de una ruptura y seguro que encuentras a esa persona que te hará feliz y te tratara como te mereces. Me encanta esos 10 pasos que explicas, mejor imposible. Muak!!

  2. Mi vida ha vuelto a ser mia despues de la ruptura…asiq estoy feliz…tu me has vivido y si…claramente he vivido esos pasos…gracias peqeñin x ser tu siempre..y aunque otros no kieran Siiii somos amigos pasa algo????tq!

Dime lo que quieras, pero dime algo.

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