Siempre fui un chico fácil.

Me encanta lo fácil. Detesto las dificultades. Hay quien dice que lo fácil no gusta, que lo difícil, en cambio, te atrapa.

Hace un tiempo, quizá no tanto, igual unos días, tal vez semanas o incluso pudo ser ayer o igual nunca, lo escuché, escuché cómo alguien lo decía, cómo alguien describía así a otra persona, tal vez fuese a mí, tal vez, no. Hablaban de un chico fácil, un chico muy fácil. Acertaron. Dieron en el clavo. Si hablaban de mí no pudieron estar más en lo cierto. Soy un chico fácil, un chico increíblemente fácil.

Nací de la forma más fácil. Por cesárea después de 4 horas de facilidades.

Mi infancia fue fácil, tan fácil que pasé más tiempo entre unos señores de bata blanca que jugando al escondite. Opté por el camino fácil porque el escondite siempre fue un juego cargado de dificultades.

En mis estudios, siempre preferí lo fácil. Exámenes fáciles, y una carrera fácil, diría, incluso, la más fácil.

Me fui de casa de la forma más fácil. Solo y con 18 años. Pero, debo reconocer que, aun en la distancia, todo lo que me pusieron fueron facilidades.

Mis amigas no son una excepción porque, todas ellas son de lo más fáciles y con ellas, yo, más fácil aún. Desde que nos conocimos descubrí que a su lado el mundo me resultaba mucho más fácil.

En mi familia todo es muy fácil. Nos queremos, nos respetamos y estamos unidos. Así de simple. Así de fácil.

Aunque si hay algo en lo que soy más fácil todavía es en el amor, un sentimiento que, como sabéis, es de lo más fácil.

Siempre fui fácil de conocer, de enamorar, de dejar y de olvidar porque no hay nada más fácil que olvidar a alguien como yo, a un  chico fácil.

Mis historias siempre fueron muy fáciles. Empezaron de la forma más fácil, continuaron por un camino lleno de facilidades y se terminaron rompiendo de la forma más fácil. De repente, sin avisar y cuando menos esperaba.

Los que me conocen, lo tienen claro. Conmigo todo es muy fácil. Lo que muchos aún no saben es que no hay facilidad sin dificultad.

Es fácil hacerme daño, pero no consolarme. Es fácil tirarme, pero no levantarme. Es fácil verme llorar, pero no sonreír. Es fácil que recuerde, pero no que olvide. Es fácil odiarme, pero no amarme.

Ahora me he dado cuenta de que sí, de que después de negarlo mil veces, quienes lo decían, tenían razón. Soy un chico fácil, un chico fácil que se ha propuesto tomar el camino más fácil: ser feliz.

Y tú, ¿te apuntas a esto de ser un chico fácil?

@AngelLudena

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: