¿Sexo, drogas y rock&roll?

Noches para el recuerdo. Días para olvidar. ELLAS y yo. Yo y ELLAS. Fiestas incontroladas, resacas desordenadas. Sales con ganas. Vuelves sin ellas. Quedas pronto. Te vas tarde. Haces mil planes. No cumples ninguno. Ron, siempre ron. Fanta. Coca – cola. Hielos.

Un sofá que siempre escucha. Una cena que no siempre llega. Unos vasos que no paran de llenarse. Conversaciones que se repiten. Música que no siempre suena en ese viejo ordenador. Una tele que, a veces, se enciende pero nunca se oye. Vestidos, camisas, tacones, zapatos, cinturones y cientos de complementos. Cada uno con lo suyo. Cada uno con lo que le corresponde.

Mezcla de olores. Horas de charla. Prisa por la lista esa que, según dicen, hace que entres gratis. Sales acelerado después de horas perdidas. El metro cerró. Al taxi directos. Interminables colas. Intentos de colarnos. Amigos que se hacen y se olvidan el mismo día y en el mismo lugar. Billetes para pasar por culpa de una lista a la que no llegamos.

Entradas triunfales en ese local de siempre o tal vez de nunca. Empujones, pisotones y caricias similares. Mucha gente. Exceso de gente. Alguna se pierde. Otros la encontramos. Mueves los pies. Suena la música. Nunca al compás, o puede que siempre. Tarimas a las que subes, o al menos lo intentas. Gente que te mira, o eso crees. Gente que se acerca y puede que te sobre. Gente que te ignora y mosqueo constante. Flashes que no paran. Caretos que intentas cambiar. Creer que sales fenomenal y ver que no tienes nada en tu sitio. Ni la boca, ni los ojos, ni la ropa.

Vasos que se siguen llenando aunque a otro ritmo. Al que marcan el número de billetes que tengas en el bolsillo. Música que sigue pero que casi no escuchas. Roces interesantes e interesados junto a codazos improvisados. Acercamientos que te gustan o tal vez no. Besos que se producen o que ni siquiera se plantearon. Tocamientos aburridos o realmente excitantes. Luces que encienden. Fuegos que se apagan. Gente que te mira y gente a la que miras. Salidas estrepitosas. Llegadas interminables. Zapatos que molestan. Ropa que te aprieta. Comida del 24 horas. Pizza en el horno. Mordisqueas los trozos. A veces bebes, casi siempre agua.  Visitas el baño, aunque no siempre. Fuera lentillas, o al menos deberías. Ropa que te quitas. Cama en la que entras. Normalmente la tuya, o tal vez no. Noche que se borra pero no se olvida.

Sexo, a veces. Drogas, casi nunca. Rock, rara vez. Fiesta, siempre. Con ELLAS, por siempre.

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Ángel Ludeña.

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