A todo menos a dieta.

La vida, en cuanto al físico, nunca fue justa, o quizá los que no somos justos, somos nosotros.

Los morenos quieren ser rubios. Los rubios, morenos. Si tienes el pelo rizado, lo quieres liso. Si lo tienes liso, te mueres por rizarlo. El caso es llevar la contraria, aunque, lo cierto, es que sí hay algo con lo que nunca estamos conformes es con nuestro peso. Si nos sobran unos kilos, queremos perderlos. Si nos faltan, ganarlos. Si tenemos el peso perfecto, tampoco nos conformamos. De kilos anda el tema. Si tienes de más. Quieres de menos. Si tienes de menos, quieres de más.

Los “gorditos” se pasan la vida a dieta, o al menos, buscando excusas para no hacerla, buscando excusas para justificar que el pantalón que debería entrarte no te lo metes ni con calzador. Si hay algo que tienen claro es que las dietas siempre las empiezan los lunes. Sí, cada lunes. El motivo para empezarla está claro. El motivo para romperla, para ellos también. Por eso he decidido recoger algunas de las excusas más comunes para justificar que el peso que marca la báscula no es el que nos gustaría.

-De hueso ancho: No recurriré a la medicina para encontrar respuesta a ello pero lo cierto es que todo “gordito” que se precie lo dice alguna que otra vez. Básicamente se refieren a que sus huesos son más grandes de lo habitual y pesan más de lo que deberían, algo que por desgracia, el aparato que mide el peso no tiene en cuenta.

-Fumo más: Si dejas de comer, no paras de fumar. Fumar mata. Comer, de momento, no. Con esto y la frase: “Si no como, fumo más y me estoy matando” es más que suficiente para justificar saltos “puntuales” en un régimen peor que el franquista.

-BBC: Un clásico. Bodas, bautizos y comuniones. Si empiezas la dieta y tienes a la vista, más cercana o lejana, algún compromiso ineludible en el que la comida es obligatoria, tienes la excusa perfecta para romperla y esperar a que “ese compromiso” se pase. Cuando pase, habrá otro. No te preocupes por eso.

-Las mil y una comidas: Madre de familia. Duro trabajo y el habitual “no me puedo dividir”. Es la excusa perfecta para aquellas señoras con hijos que no pueden preparar diez menús diferentes y terminan sucumbiendo a la mayoría, a una mayoría que siempre prefiere comer de esos alimentos tachados con una cruz en el papel de la dieta. Son claras víctimas de la presión social.

-Niños de África: Fantástica. Probablemente, la más humana. Acompañada siempre de un “no puedo ver como se tira la comida” se sirven de la excusa para comerse su plato y los que toquen porque como comprenderás con el hambre que hay en el mundo, no está la comida para desperdiciarse.

Los “gorditos” ponen mil excusas para pasarse la dieta por donde toque. Los “delgados”, al contrario, ponen otras mil para justificar su bajo peso.

-Como mucho: Muy habitual. Es la respuesta típica de un delgado cuando le dicen lo delgado que está. Algo que por mucho que lo nieguen, les encanta. Comer, comerán mucho, no digo yo que no, pero son muy discretos, tanto siempre que comen están solos, porque delante del resto, no prueban bocado.

-No engordo: Lo intentan. Una y otra vez pero su cuerpo se niega a responder. Ellos comen pero no engordan. Lo pasan “mal”, realmente “mal” y es que no hay nada más difícil que comer y no engordar. Sin comentarios.

-Nervios o estrés: Comer, comen pero el ritmo de su vida es tan trepidante que su cuerpo no tiene tiempo de engordar, ni ellos tiempo de comer. Está en versión madre de familia cuyos hijos no la dejan ni respirar, o ejecutiva agresiva que no tiene un segundo para parar.

-Cosa de familia: Todo se hereda. La delgadez, también. Si tu abuela era así y tu madre también, tienes la excusa perfecta, perfecta hasta que ven que tu hermana no entra dentro de esa herencia, una herencia en la que hay que poner un poco de tu parte.

-Deporte: No pueden vivir sin deporte y el deporte, queramos o no, quema calorías. Lo hacen porque lo necesitan para sentirse bien y tienen toda la razón. Es absurdo pensar que lo hacen con el fin de adelgazar cuando realmente lo que más les apetece después de comer más de la cuenta es ponerse el chandal y correr con 40 grados a la sombra.

Si hay algo que está claro es que quien no se conforma es porque no quiere, por excusas no será y es que cuando se trata de comida estamos siempre a todo, a todo, menos a dieta.

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Ángel Ludeña.

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