Amigos de diez.

Todos tenemos amigos. Algunos más que otros.

Nos pasamos la vida rodeados de ellos, al menos, los que somos más afortunados. Aunque siempre había oído eso de que “los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano”, no ha sido hasta hace más bien poco cuando me he dado cuenta de ello. Utilizamos la palabra “amigos” cientos de veces pero ¿cuántas veces sentimos?

Después de un tiempo he descubierto que se puede distinguir entre diez tipos de amigos.

Amigos pasajeros: Forman parte de tu vida durante un tiempo determinado. Un tiempo que, más corto o más largo, siempre tiene fecha de caducidad. Te entregas al máximo. Ellos también. Reís. Lloráis. Salís. Entráis. Vivís. Compartís todo hasta que os dais cuenta de que ya no compartís nada y decidís, o bien tú, o bien ellos, que más vale un buen recuerdo que alargar una amistad cuyo tiempo ya ha pasado.

Amigos fiesteros: Todos los tenemos y pocos los recordamos hasta que miramos las fotos del Facebook. Cuentan con una cualidad única y es que, hagas lo que hagas, siempre aparecen cuando hay una fiesta de por medio. Puede habérselos tragado la tierra que si se convoca el fiestón del año (o una simple fiesta) son los primeros en presentarse, abrazarte y si hace falta besarte, porque estarán poco rato pero ese rato te querrán un montón.

Amigos de “más”: Son totalmente inconfundibles. Quedas de vez en cuando con ellos, les cuentas cualquier historia que te haya pasado y por muy surrealista que sea, a ellos también les ha ocurrido, pero en nivel avanzado. ¿Te liaste con dos una noche? Pues ellos se liaron con cinco, se acostaron con seis y, si es necesario, se casaron un par de veces. Eso sí, la misma noche que tú, cuando no había nadie para verlos.

Amigos interesados: Aparecen en el momento más oportuno. Más oportuno para ellos. Tienen fechas fijas o momentos concretos, para llamar principalmente. Si se quedan sin plan, te llaman. Si se enteran de que te ha ocurrido algo que tienen que comentar (no contigo, claro está), te llaman. Si necesitan pasta, te llaman. Si no tienen sitio para quedarse, te llaman. Si se aburren, te llaman. Si los llamas, no lo cogen.

Amigos de “un rato”: Son amigos con los que hablar, lo que se dice hablar, no se habla. Al menos, no demasiado. Se llaman amigos porque no sabemos como llamarlos. Los verás más o los verás menos, te hará más o menos ilusión pero siempre acabarás pasando a la acción. Duran más bien poco pero mientras duren algo, eso que te llevas.

Amigos de “siempre”: De toda la vida. Son esos amigos que conoces desde antes de conocerte a ti mismo. En su momento, compartisteis muchas cosas, la mayoría de ellas llamadas “golosinas” o “juguetes”. El tiempo, normalmente, os va distanciando y sí, antes o después, separando. Os perdonáis muchas cosas porque sois amigos de siempre, porque os conocéis desde que érais pequeños o porque simplemente pasáis de discutir con alguien con quien tuvisteis todo en común y con quien probablemente ya no tengáis absolutamente nada.

Amigos con “clase”: Los más aplicados. Se pasan el año rulando por tu lado y probablemente no hayáis cruzado ni una sola palabra pero basta con que os falten apuntes o no os sepáis la pregunta del examen para retomar automáticamente una “amistad” que nunca existió. Es mutuo. La necesidad, hace la fuerza.

Amigos de amigos: No los conoces mucho. Al menos, no directamente. Oyes hablar de ellos y puede que incluso, salgas con ellos alguna que otra vez, pero poco más. Existe un respeto mutuo basado principalmente en el cariño que tenéis al amigo de ambos aunque no es raro que de vez en cuando se note cierta competencia entre vosotros. Ante eso lo mejor es pasar, porque no interesa tener un enemigo que sumar.

Amigos de vista: Pues eso, de vista y nada más. Son los típicos a los que te encuentras de vez en cuando y los saludas con un suave movimiento de cabeza y, si hay suerte, añades una ligera sonrisa. Sabes cosas de ellos y ellos de ti, pero nada demasiado interesante. Una amistad basada en un sentido, el de la vista, porque sentir, por ellos no sientes más que indiferencia.

AMIGOS: Amigos de verdad. De esos a los que se refiere el dicho del inicio. De esos que forman parte de tu vida sin tener fecha de caducidad, de esos con los que pasas las mejores fiestas y las peores resacas, de esos que nunca se inventan experiencias porque las viven contigo, de esos con los que no necesitáis nada porque juntos lo tenéis todo y de esos a los que les cuentas al detalle cada uno de los “ratos” con tus amigos de “rato”. Los amigos de verdad, son amigos de esos que no tuvieron porqué estar antes pero sabes que después sí que estarán, de esos con los que no te pides los apuntes, porque son directamente tuyos, al igual que sus amigos, y de esos a los que, aunque ves siempre, nunca te parece suficiente porque con ellos quieres estar para siempre.

De los últimos, como de todo lo bueno, hay pocos, aunque suficientes, porque ellos siempre son los justos y necesarios, y aunque no es fácil comprender que no tenemos tantos amigos como creemos, puedo decir que yo ahora me he dado cuenta de que los amigos que ya no lo son, son amigos que nunca lo fueron.

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Ángel Ludeña.

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