La primera vez (en el sexo, sí).

Como todo en la vida, el sexo también tiene una primera vez. Esa de la que tanto se habla, esa de la que tanto se calla.

Aunque todos nos creemos originales, únicos y especiales, en el arte de “amar” queda poco que innovar. Los hay que piensan que su primera vez fue genial. Los hay que tienen claro que fue fatal. Luego hay quien como yo, después de escuchar mucho y hablar demasiado, se dan cuenta de que esa que fue genial y aquella que fatal tienen algo en común: fueron prácticamente igual.

Dicen que la vida no depende de las cosas que nos pasen sino de la forma que tengamos de enfrentarnos a ellas, de la óptica desde la que miremos, del objetivo con el que las observemos, y lo cierto es que si hay algo que está claro, es que en el sexo, como en casi todo, nunca hay dos veces iguales y la primera no iba a ser una excepción. Si nos ponemos a analizarlas, a analizar la tuya, la mía, la de un buen amigo y la de aquel vecino, nos llevaremos alguna sorpresa, por eso aquí os pongo estas diez ¿diferencias?.

-Nunca es quien debe ser: Nunca. En su momento pensaremos que sí, sabremos que no o tendremos la duda, pero con el tiempo llegaremos a la misma conclusión. No era el/la adecuado/a porque nosotros queríamos mucho pero nos querían poco, porque ya ni tan siquiera os habláis o porque directamente es alguien de quien casi ni os acordáis.

-Sorpresas, las justas: No te la esperas pero sabes qué te espera. Intentamos que parezca casual y que sea del todo imprevisto  pero cuando se trata de sexo, eso está muy visto. Probablemente todas tus amigas estén ya avisadas, preparadas y esperando tu llamada pero llegarás a tu cita con cara inocente a pesar de lo que tengas en mente.

-Nervios: Estarás nervioso. Darás vueltas sin parar y no sabrás ni de que hablar. Además creerás que eres el único porque por la otra parte, sólo verás tranquilidad y normalidad aunque en realidad, se moverán una y otra vez y tampoco sabrán de que hablarte, cómo acercarse y qué respuesta esperarse.

-Ni el momento, ni el lugar: Será demasiado pronto o quizá demasiado tarde, hará mucho calor o te helarás de frío, la casa será un desastre, si es que hay casa, y la cama, si es que hay cama, estará deshecha o mal hecha, que viene siendo lo mismo.

-Acontecimientos inesperados: Llegadas mal calculadas, llamadas poco oportunas e interrupciones de lo más variopintas, sean cuales sean, se encargarán de parar, fastidiar o directamente finalizar el gran acontecimiento. Puedes intentar controlarlo todo, para acabar no controlando nada y es que basta que planifiques, para que se vaya todo a pique.

-Silencios incómodos: Una vez terminado, no sabes qué decir, qué responder ni tan siquiera qué hacer. Si es de noche, si quedarte a pasarla allí o irte antes de que te echen. Si es de día, si es buen momento para levantarse y marchase, o si por el contrario lo mejor es quedarse, que el tiempo pase, y que alguien decida lanzarse.

-Tampoco es para tanto: Un clásico en esto de las primeras veces. Después de crear tantas expectativas, después de oír hablar maravillas del sexo, te plantearás si es que tú eres el único que no estás hecho a eso. Lo normal es que te guste, pero no que te entusiasme, pero con el sexo como ocurre con el vino, lo mejor que puedes hacer, es darle tiempo.

-Cuenta a tu manera: Lo contarás una y otra vez pero según tu punto de vista, uno inventado. Esa habitación desordenada será la más perfecta de las estancias, esos besos torpes, mejores que los de Titanic, esos fallos típicos, inexistentes, y el momento disfrute,  siempre presente. Te escucharán y no te creerán a no ser que no hayan tenido su propia experiencia, los cuales descubrirán tu “adaptación” una vez sean ellos quienes hagan la suya propia.

-No te importa repetir: No te terminó de convencer, pero no serás tú quien se niegue a aprender y es que en esto del sexo, cuando se trata de acertar, nunca viene mal probar otra vez más.

-A la larga, todo cambia: Con el tiempo recordarás fallos que antes no viste, asumirás errores que nunca creíste, y comprobarás gracias a la experiencia que el sexo no es una ciencia, que de poco vale la teoría si no va acompañada de una buena práctica.

La primera vez en el sexo, tiene tantos errores como aciertos, pero como siempre he dicho, hasta el peor de los errores, puede ser un gran acierto porque lo que en su momento falló, luego cambió y toda experiencia, sea la que sea, siempre se cuenta.

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Ángel Ludeña.

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