Te quiero, a mi manera.

Nos pasamos la vida rodeados de normas, de reglas, de obligaciones y de deberes, de demasiadas de esas cosas que tenemos que hacer.

En el trabajo, en las clases y en algunas partes de mi vida, sí, las acepto, pero no en el amor y es que cuando se trata de enamorarnos, pasamos demasiado tiempo hablando sobre lo que debería ser y no sobre lo que es, demasiado planeando que todo sea perfecto, que sea como todos dicen que tiene que ser, como alguien una vez dijo que debía ser. Y no, yo me he cansado de amores idílicos, historias de mentira y besos de película, yo ahora lo que quiero es sentir, sentir de verdad, quiero querer, querer sólo como quiera.

El tiempo, la experiencia y mis sentimientos me han enseñado que las cosas nunca son como deberían ser, pero que son muchas las veces en las que son mejores. Por todo eso, me proclamo líder de mi causa, y de quien quiera hacerla suya, esa causa que yo ya llamo: querer a mi manera.

Yo no necesito conocer a alguien en una cita planeada, en un encuentro perfecto, me conformo con que sea el quinto beso de una noche de disloque, no me hacen falta cenas a la luz de las velas, me vale con un trozo de pizza a medias, no quiero millones de regalos cargados de etiquetas, prefiero cuatro palabras escritas en un papel arrugado, no necesito una primera vez en una cama inmensa, me quedo con roces, caricias y besos interminables en cualquier parte  del planeta y no quiero que lo llamen amor cuando quieren decir sexo, porque si lo siento, me vale con eso.

No necesito besos de película en la proa de un transatlántico, me vale con rozar los labios en un portal cualquiera, no me hace falta que me canten canciones románticas de esas de las que tanto hablan, me quedo con dos estrofas de un autor desconocido y tres acordes improvisados, no quiero cientos de mensajes, porque a veces me vale solo con uno, no necesito pasear delante de todos de la mano, si la podré agarrar cuando de verdad lo necesite y no quiero que me diga lo que quiero porque en el fondo me gusta que me lleven la contraria.

No necesito que tenga carrera, me vale con que se busque la vida, ni que me ofrezca un futuro prometedor, me basta con un presente esperanzador. No necesito que me vea llorar, me quedo con que me sepa escuchar ni tan siquiera que sea divertido para todos, porque me vale con que a mí me haga reír. No quiero hacer el amor cuando nos apetezca echar un polvo ni tener horas de charlas cuando me basta con sólo tres palabras, cuando puede que incluso sobren las palabras.

No necesito ser el único, si cuando está conmigo me hace sentir especial, ni tan siquiera ser el primero, me basta con ser uno de ellos porque me niego a tener una amistad, que nunca lo será, ni a que me cuente la realidad, si lo poco que me dice lo siente de verdad. No me hace falta que me cuide, yo ya sé cuidar de mí mismo, no necesito que me lleve a las estrellas, me gusta pisar la tierra, ni tan siquiera que me haga volar, yo siempre preferí andar. No quiero amor eterno, me quedo con lo bueno de un recuerdo y tampoco hace falta que diga al mundo que me quiere, me basta con que lo sienta porque lo más importante de todo, es que ni tan siquiera necesito que me quiera, me conformo con querer yo, porque si yo quiero, para mí, no existe el “no puedo”.

Ya basta de querer como alguien quiere que quiera, yo ahora tengo claro que querer quiero querer, pero siempre a mi manera.

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Ángel Ludeña.

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