Te echo tanto de menos.

No sé si será culpa de esta hora, de un día sin parar o de que llevo un rato sin dejar de llorar, pero tengo algo que contarte, tengo que decirte lo que sé que ya sabes, te echo tanto de menos.

No quiero recordar cuántos días hacen que te fuiste, ni siquiera el motivo de tu marcha, porque si me queda una cosa que merece la pena después todo, es poder recordarte como a mí tanto me gustaba. Aunque dicen que el tiempo todo lo cura, que las cosas cambian de perspectiva, se ven de forma diferente, se entienden y también se superan, una vez alguien me contó algo que ahora cobra aún más sentido: “Cuando se va alguien a quien quieres, nunca se supera, simplemente aprendes a vivir con ello”. Yo no he superado que te fueras, ni creo que lo logre algún día, por eso me conformo con seguir adelante cayendo tantas veces como haga falta pero sabiendo que tú, estés donde estés, me seguirás levantando con una mano que si cierro los ojos, noto como me agarra constantemente.

Fue muy difícil ver cómo te ibas pero más aún descubrir que tu marcha estaba cerca, que un día demasiado pronto te ibas a ir y nos ibas a dejar con ese hueco que siempre te guardaremos. Pasé meses llorando, temiendo que te marcharas, con miedo a qué sufrieras sabiendo que si había algo que no merecías era justamente eso. Pasé meses intentando retenerte aquí, buscando mil excusas para no ir, para alejarme de tu final, uno que aunque sabía, al igual que todos, que estaba al llegar, me negaba a mirar, porque no podía, porque no quería verte así, porque sé que tú tampoco lo querías. Te llamaba de vez en cuando pero todos los días preguntaba por ti, buscando esperanzas en un mar al que ya no le quedaba ninguna mientras evitaba el tema, no quería verlo y me negaba a comprenderlo, fui egoísta, aunque sé que tú me entiendes porque tú eras la única que siempre me entendía.

Cuando te fuiste, lloré más de lo que podía imaginar pero preferí pensar que te alejabas pero no te ibas, que pasarían meses en los que no te vería pero que algún día, fuese cuando fuese, volverías.El otro día mientras conducía un coche que parecía protegerme de todo, me di cuenta de que necesitaba tu llamada, escuchar de tu voz aunque sólo fuese un instante, uno que me valdría para sacar una sonrisa que no sé muy bien donde he dejado pero que sé que tú no te has llevado, porque nunca me quitarías nada y mucho menos, mi sonrisa, esa que tanto te gustaba, esa por la que tanto peleabas.

Necesito verte de nuevo en una cocina de la que hiciste tu casa, mirar como cuidas al abuelo, dejar que me protejas de un mundo que sin ti me gusta mucho menos. Necesito que me digas lo guapo que estoy aún cuando no quiera ni mirarme, que te rías sin parar al recordar cualquiera de aquellas historias que son tan difíciles de olvidar. Necesito que me digas que no como, que me tengo que cuidar, y que me levante tarde que me hace falta descansar. Necesito que te escondas para darme esas propinas que contigo no podían faltar, que me vuelvas a abrazar, a besar en la frente, que me vuelvas a escuchar. Necesito miles de cosas pero hay algo que necesito aún más, te necesito a ti, simplemente eso.

Sé que estás bien, lo noto y lo entiendo porque cualquier lugar en el que tú estés será completamente genial. Sé que estás con él, con tu otra mitad, con tu amor de verdad. Sé que sin ti mi vida es más difícil pero también que me dejaste preparado para enfrentarme a ella, aunque sean muchas las veces en las que me gustaría que estuvieses a mi lado para luchar con todo a lo que tantas veces nos hemos enfrentado, que siempre habíamos ganado, y que gracias a ti, seguiremos ganando.

No sé si donde estás tendréis conexión a internet, ni tan siquiera si habrás aprendido a manejarlo pero sé que esto te llegará por eso quiero decirte que estoy bien, que ha vuelto el frío pero tengo tus bufandas, que ha empezado el curso pero lo superaré con ganas, que seguimos todos juntos como tanto te gustaba, que tengo unas amigas que siempre me cuidan, que poco a poco voy aprendiendo a hacer la comida, que voy con cuidado con ese coche que tanto temías, que la salud me acompaña y que la suerte casi siempre también, que mi corazón se pudo recuperar y que encontrará a quien lo vuelva a hacer sonar, que todos los días me acuerdo de ti y que te echo tanto de menos que he decidido que por ti y por mí, voy a poner todo mi empeño en ser feliz para que me veas y te puedas sentir orgullosa de mí.

Te quiero, abuela.

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Ángel Ludeña.

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8 pensamientos en “Te echo tanto de menos.

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