A quién le importa.

Nos pasamos demasiado tiempo hablando de todo el mundo, preocupándonos de lo que dicen de nosotros, perdiendo horas, días, y también un poco de vida, pendientes de lo que hace el vecino, ese viejo amigo o aquel compañero al que no terminamos de aguantar.

Dicen que depende mucho de dónde seamos, de a dónde vayamos y de donde vengamos, pero queramos o no, hablarán de ti, de mí y de todos, porque cuando se trata de hablar de los demás, pocos son los que se atreven a tragarse unas palabras que siempre sobran.

De mí han hablado demasiado los que no sabían, los que apenas me conocían, pero poco les importaba, tan poco lo necesitaban, de vosotros supongo que también, por eso yo ahora he decidido que todos esos con tantas ganas de hablar, esos que probablemente tengan tanto que callar, importarme, me importan poco y es que como decía el título de aquella mítica canción de Alaska: ¿a quién le importa?.

A quién le importa si pasamos más tiempo fuera de casa que dentro de ella, si convertimos un viejo local de un barrio marginal en nuestro sitio favorito, si contamos nuestra vida a cualquier desconocido al que nunca volveremos a ver, si lo apostamos todo a caballo perdedor, si nos subimos bailando a las tarimas de un bar a rebosar o si hasta los domingos nos negamos a parar.

A quién le importa, si preferimos desnudarnos en mitad de la tienda por no hacer la cola del probador, si siempre que salimos tenemos más problemas que beneficios, si ni una foto tenemos como personas normales o si todos los porteros de Malasaña se saben nuestro nombre aunque en la facultad no les suene nuestra cara.

A quién le importa si nos gusta bañarnos en el playa en pleno invierno, si nos negamos a tomar el sol en verano, si no recordamos las copas que nos hemos bebido, si seguimos soñando con historias de amor esas que salen en los libros, si no nos conformamos con lo que tenemos porque siempre queremos más, si nunca terminamos de elegir el momento y el lugar de ponernos a estudiar.

A quién le importa si no recordamos las fechas de todos los cumpleaños aunque en las fiestas siempre estamos, si no queremos escuchar la música de ese gran grupo porque preferimos los acordes de una guitarra de barrio, si salimos de manga corta a cero grados o nos ponemos bufanda a cuarenta, si nos sale reír en mitad de clase o llorar de lo malo que es un chiste.

A quién le importa si preferimos besarnos salvajemente con cualquiera antes que darnos un beso de telenovela con la persona perfecta, si queremos echar un polvo en vez de hacer el amor porque nos resulta más divertido, si tenemos pocos amigos pero buenos, si la mitad del mundo nos odia aunque la otra mitad nos quiera, si nadie entiende porque nuestra familia nos comprende, si siempre nos la juegan los que todos sabían que lo harían, si nos gusta seguir acumulando fallos en lugar de aciertos o si seguimos buscando la felicidad sin importarnos donde, cómo y con quién.

Hablar de nosotros, seguirán hablando, ahora te toca a ti decidir si quieres seguir escuchando porque yo lo tengo claro, mis oídos sólo quieren escuchar a la gente que me quiere, la música que me gusta, las palabras que no duelen, los consejos que necesito y el sonido de un mar que en un día como éste tengo tan presente.

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Ángel Ludeña.

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