Mira siempre hacia delante.

Caminar siempre fue más difícil que sentarse y esperar. Mucho más que andar sin rumbo, correr sin ganas, pasear sin nadie, vivir por nada.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor pero nunca me gustó lo que todo el mundo dice, lo que dicen esos que nadie dice quiénes son, esos que aunque mucho se hable de lo que dicen nunca están para dar la cara por esas palabras que son tantos los que ahora dicen. El pasado, pasado está, el futuro aún por llegar, pero tú eres tú y estás ahora en este lugar, en este momento de tu vida que se niega a esperar a que te decidas a andar.

Puedes pasarte horas, días, meses mirando hacia atrás, girándote disimuladamente en cada rotonda para ver si vuelve ese beso olvidado, ese polvo de enamorado, ese amor gastado pero ya no puedes intentar besar unos labios que nadie sabe dónde están, buscar esos cigarrillos que te fumaste demasiado rápido, ese ron que nunca acabaste o esa historia que todavía no olvidaste porque no se puede vivir de los recuerdos pero sí con ellos, no se puede vivir del pasado, porque ese tiempo ya justamente ha pasado y lo bueno, siempre está por llegar si estás dispuesto a seguir y cerrar.

Ha llegado el momento de asumir que te pudo querer más de lo que nunca quiso a nadie pero te olvidó y ya no te quiere, que pudisteis jugar en miles de tableros contra millones de adversarios pero esas partidas ya están acabadas, que fuiste muy feliz pero con quien ya no puedes serlo y que por muchas fotos que mires esos momentos no volverán porque aunque te lamentes, llorar nunca fue la mejor opción, su única función es tapar una sonrisa que en algún sitio del planeta aún te espera.

Mirar hacia atrás y convertirte en el espectador de tu propia vida, es cómodo pero no fácil porque la realidad antes o después aparece y porque mientras te lamentas por quien ya no está, dejas de conocer gente que merece la pena de verdad, porque recordando esos viajes que ya pasaron, te estás perdiendo nuevos destinos que visitar, porque si no borras los mensajes del buzón de entrada, no podrás recibir los nuevos que te envíen, porque si tienes tu cabeza demasiado llena de recuerdos, no dejas sitio a los buenos momentos que aún están por venir, y porque si tu corazón está ocupado por alguien que ya no está, nunca podrás hacerle un hueco a los que quedan por llegar.

No debemos olvidar el pasado pero la vida cambia, el tiempo pasa, y todos evolucionamos, porque no puedes cambiar tus errores del pasado pero sí aprender de ellos, porque no puedes volver para atrás pero sí quedarte con lo mejor de aquel tiempo y de aquel lugar, y porque no puedes cambiar quién fuiste pero sí decidir quién quieres ser ahora, por eso, pase lo que pase, mira siempre hacia delante.

¡Hacia atrás, ni para tomar impulso!

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Ángel Ludeña.

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