Dime que me quieres.

Nunca fui muy amigo de los Domingos y aunque desde hace algún tiempo, les voy pillando su gracia, suele ser en esos días que marcan el final de la semana, en los que más echo en falta alguna que otra cosa. Esta noche hace frío, para los madrileños acostumbrados a largos inviernos, poco, para alguien que, como yo, necesita una manta con la que taparse hasta en verano, demasiado. Estoy sentado en un sofá que me acompaña allá donde voy y me estremezco con algunas canciones de esas que estos días me da por escuchar, esas que también me hacen pensar, pensar que aunque soy muy afortunado, hay veces en las que necesito más.

Puede que sea porque desde pequeño siempre he sido muy caprichoso, porque de las cosas que me gustan nunca tengo bastante o porque ser conformista no forma parte de mi carácter, pero lo cierto es que en días como hoy, en noches como ésta, me gustaría tener a alguien con quien compartirlo todo o tal vez nada, que escuche todas las tonterías que salgan de mi boca, que me cuente las que salgan de la suya, alguien con quien reírme sin parar, que ponga un hombro en el que llorar y una mano que me sepa sujetar. Alguien con quien discutir sobre qué peli poner, que se niegue a escuchar esas canciones que no paran de sonar y a quien obligue a comer cualquier cosa que me de por cocinar para intentar demostrar que no se me da tan mal.

Una persona con quien pueda desmontar el mundo y recomponerlo después, que encuentre la pieza que busco en un puzzle que no logro acabar, que me lea las páginas de mi libro favorito y me de ese abrazo que tanto necesito. Alguien que toque una guitarra que hace mucho que dejé de escuchar, que me robe el mando de la tele por no querer ver lo mismo una y otra vez, que escuche esas surrealistas historias que me pasan con ELLAS, que me lleve la contraria aun sabiendo que yo llevo razón y que me la de cuando no la tenga, alguien con quien poder ser yo cuando olvide serlo y con quien irme a cualquier parte del mundo sin preguntarme a dónde.

Alguien con quien planear una vida de película aunque muchos crean que no pasaremos del primer mes, que me mande mensajes al móvil teniéndome al lado y me quite el cojín de mi parte del sofá. Alguien por quien jugármela sin miedo a perder, de quien me gustasen todos sus defectos y me enamorasen cada una de sus virtudes, a quien besar de verdad sin temor a las mentiras, que me haga olvidar los problemas y recordar los buenos momentos, momentos de los que también forma parte.

Pido demasiado y lo peor de todo es que pido cosas que antes rechacé, porque durante un tiempo me negué a escuchar eso que ahora me gustaría que me dijeran, pero así soy yo, por eso aunque apenas me conozcas o aunque me conozcas demasiado, sólo sea en días así, dime que me quieres.

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Ángel Ludeña.

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Dime lo que quieras, pero dime algo.

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