Navidad: Si no estás tú.

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Sí. Ya es Navidad. Aunque las tiendas lleven semanas anunciándola, la tele días con sus programas de paz y amor y las luces del centro estén encendidas, no ha sido hasta hoy, cuando me he topado con ella. No he logrado esquivarla. Lo he intentado, lo prometo pero ha sido más rápida.

De pequeño, me encantaba la Navidad. Recuerdo que siempre tenía la duda de si prefería esta época o el verano, ambas me gustaban, ambas ya no son lo mismo. Durante mucho tiempo oí decir a los mayores que la Navidad no era bonita, que era triste, que era algo que descubriría con los años y ahora, aunque me oponga a ello, lo he descubierto, he descubierto que este año me falta el regalo que más necesitaba, me faltas tú.

Habrá quien piense que lo mejor de la navidad es encontrarte un árbol lleno de regalos pero para mí y supongo que para muchos otros, no había mejor regalo que estar todos juntos. Este año, por mucho que lo intente, no lo voy a conseguir. Ya hace un tiempo que nada era igual, que no estaban los abuelos, que en la mesa sobraban huecos y faltaban ellos. Pero estabas tú y aunque los echase mucho de menos, contigo me conformaba.

Dicen que la Navidad está para pedir deseos y aunque nunca fui amigo de lo que otros decían, si pudiese pedir uno, sé lo que sería. Esta Navidad, aunque sólo fuese esa noche, quiero verte llegar a casa de la madrina bajándote despacio del coche de la tita Mari, andando con cuidado por el patio cargada de bolsas repletas de comida, que al bajar me vuelvas a mirar y sonrías diciéndome que estoy demasiado delgado, que parece que no me cuido pero que estoy guapísimo, porque para ti, siempre lo estaba. Quiero que seas capaz de meterte de nuevo en la cocina, que entre y vea las ollas hirviendo, el lomo relleno, el cocido del día siguiente, el frigorífico lleno, que nos obligues a partir en trocitos los palitos de mar de la ensalada, que te pongas nerviosa porque se hace tarde para cenar, que te encargues de que no quepa ni un sólo plato más.

Quiero que en la mesa no nos pares de controlar, que sonrías cuando el padrino te diga lo bueno que está todo, que te entre un ataque de risa incontrolada y que en los postres saques esos pequeños sobres con nuestros nombres, me da igual que no lleven nada dentro, con que me lo des tú, me vale. Además, quiero que vayamos uno por uno a tu lado del sofá a enseñarte lo que nos han regalado, a que nos digas ¡cuántas cosas! mientras nos obligas a tomar turrón, ese que decía el anuncio que era “el más caro del mundo”, ese que nunca me gustó pero que sólo porque fueses tú quien me lo pidiese, me lo comería de un tirón. Quiero volver a ver a tu lado los mismos programas de Rafael, quiero que estés sentada al lado de mi otras abuelas, de Encarna y de “Asunción” como tú siempre la llamabas.

Mentiría si digo que en Navidad te echo más de menos, porque no podría echarte más de lo que te lo echo todos los días, pero sí que es verdad que ahora me doy más cuenta de que no estás. Poner kilómetros de por medio ayuda en eso de pensar que no te veo pero que cuando vuelva, te veré. Llegar y no verte, va a ser demasiado complicado. No se por qué te tuviste que ir tú, no es justo para mí ni para ninguno de esos que este año en Nochebuena se taparán para llorar porque no te ven, que evitarán mirar a tu lado del mantel. Sé que si me vieses en estos momentos te enfadarías porque nunca te gustó verme llorar, pero no puedo evitarlo y es que para mí llorar y sonreír pensando en ti es inevitable. Ya lo sabes, nunca se me dio bien disimular. Habrá quien crea que es mejor no pensar, intentar no recordar pero yo me niego porque si hay algo que me ayuda a seguir adelante es recordarte todos los días, en los momentos malos y, por supuesto, también en los buenos.

Sé que mi deseo esta vez no se cumplirá tal y como lo he pedido y aunque sabes que siempre he sido muy caprichoso, este año es diferente porque lo que quiero, lo quiero de verdad y no te imaginas lo que me acuesta asumir que no se puede, que me sobran bolsas cargadas de regalos en las manos y me faltas tú para dármela. Aún así, prométeme que te buscarás las formas de que todo salga genial. Que nos guiarás para decorar el árbol de Navidad, que medirás la sal que le echamos a la comida, que no dejarás que se nos pase el horno y que en la mesa, te sentarás con nosotros aunque ni tan siquiera necesites la silla. Esta Navidad no será como las otras pero te prometo que intentaremos que vaya bien, recordándote con una sonrisa como a ti tanto te gustaba, con los villancicos que siempre sonaban, con unas luces que ni de noche se apagaban y estando juntos de corazón aunque entre nuestros cuerpos haya separación. Eso sí, hay algo que debes saber, hay algo que ya sabes, ni a mí, ni a ninguno de los que te queremos, la Navidad nos gustará igual, porque nunca será tan genial como fue, si no estás tú.

Te quiero, abuela.

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Ángel Ludeña.

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Un pensamiento en “Navidad: Si no estás tú.

  1. Tú no te preocupes,,,que el frigo está lleno como le gustaba a Ella.,,y haremos sus comidas,,,,,,y Ella estará con nosotros,,,,,,,,,,

Dime lo que quieras, pero dime algo.

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