Si tú me dices ven.

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Si tú me dices ven, no preguntaré a dónde, pero dímelo. No necesito saber el lugar porque si vienes tú conmigo, tampoco me hará falta que me des el destino, me conformo con que seas tú quien lo descubras junto a mí. Siempre pensé que no podría enamorarme más de una vez pero contigo haría una excepción, lo prometo, y yo siempre cumplo mis promesas. Puede que no me conozcas de nada o que hayas escuchado de mí demasiado, pero da igual, tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos. Todo el tiempo del mundo, que bien suena eso, o que mal, según se mire, porque a veces puedo ser completamente insoportable.

No soy perfecto sino más bien al contrario, pero bueno, eso puede tener su encanto, ¿no?. Espero que tú tampoco lo seas. No me gusta la gente perfecta, puede que porque yo nunca lo fui o tal vez porque cuando todo es perfecto hay algo que falla, y  es que, si ninguno somos perfectos, ¿para que necesitamos a alguien que sí que lo sea?. Tengo fallos, bastantes, no te voy a engañar ahora, bueno, ni ahora ni nunca que no me gustan las mentiras, y es que, la verdad es que tampoco se me dan bien, siempre me pillan por eso, antes de nada, prefiero contarte alguna que otra cosa que debes saber.

Siempre me acuesto tarde, no soporto meterme en la cama antes que el resto, la noche tiene una tranquilidad especial de la que me gusta disfrutar. Además, una vez dentro de ella, tiraré de la manta sin parar, no me doy cuenta, pero me han dicho que lo hago, y si lo dicen, por algo será. No me gusta desayunar, ni mucho menos madrugar, es lo que tiene ser de noche, que el día se hace cuesta arriba. Me paso las horas enganchado al móvil, creo que tengo cierta adicción, puede que sea mi único vicio pero soy incapaz de despegarme del teléfono más horas de la cuenta y es que sabe tanto de mí que no es fácil tenerlo lejos. Si me das algo de beber debes saber que odio la coca-cola y el café siempre me gusta descafeinado, con sacarina, que el azúcar tampoco me entusiasma, el agua es junto a la cerveza, mi bebida favorita, esta última, a veces, la tomo con un toque de limón y si me pones una copa, que sea siempre ron. En cuanto a la comida, tampoco soy muy común, adoro el marisco pero no el pescado, me gusta la carne en momentos determinados, la verdura poco, pero sí la ensalada, y la fruta, no me gusta, pero sí la tengo que tomar la tomo.

Estudio periodismo o eso dice la universidad pero a clase voy poco, aunque al trabajo sí que no puedo faltar, pasó allí muchas horas pero me encanta en general, aunque haya días que me apetezca perderme y no volverlo a pisar jamás. Conozco a mucha gente, tal vez a demasiada, pero amigos, de los de verdad, tengo a pocos aunque suficientes, que más vale pocos y buenos. Enemigos no sé si tengo, en su momento tuve y puede que ahora también pero lo son ellos de mí, no yo de ellos, que eso de enemistarse terminó cansándome. Mi familia es grande y los quiero mucho a todos pero tengo grandes debilidades, mi madre por encima de todo, mi hermana y mi prima Alba también y mi abuela que ya no está allí aunque esté siempre conmigo.

Me encanta hablar con gente más mayor y es que hace algún tiempo decidí rodearme de gente que me aportase, de la que aprendiese, que me enseñase. Adoro el mar y no tanto la montaña porque detesto los bichos, que no los animales, que los perros sí que me gustan. Siempre quise tener uno, eso será algo que ya te contaré. Soy de lágrima fácil y de sonrisa algo más complicada pero inténtalo, que cuando cojo el ritmo a eso de reírme, no puedo parar.

En el amor, siempre prometo no enamorarme hasta que lo hago. Hasta que lo hice una sola vez, aunque sea un sentimiento que me apetezca volver a repetir. En el tema besos, según me da, o me engancho o no me acerco. Fíjate, creo que me gustan más los abrazos, me transmiten más. Me encantan los mensajes de buenos días y siempre prefiero que me escriban. No sé si soy celoso, diría que si me dan motivos pero eso no es más que una excusa de los que lo son, así que de momento, voy a callarme. Una última cosa que debes saber, yo nunca respondo a un te quiero, nunca hasta que lo hago, porque una vez lo hice, no me fue bien y la verdad es que no sería porque no me lo pensé.

Estar conmigo no te va a ser nada fácil pero prométeme que lo vas a intentar. En el caso de que salga mal, siempre me puedes dejar, que yo en esto de rupturas tengo ya cierta experiencia y no soy de los más pesados, si me dejas, me has dejado, no te volveré a molestar. Puede que aún no te conozca, que ni tan siquiera sepa tu nombre, o que tal vez, sea sólo de vista, de habernos saludado un par de veces, de conocernos de toda la vida o de haber hablado en una discoteca cuyo nombre ni recuerdo, pero arriésgate, vamos, que quiero saber lo que siento si tú me dices ven.

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Ángel Ludeña.

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