Para ti, sí, para ti.

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Para ti. Sí, para ti. Yo me quito de en medio. Tanto tiempo esperando para que te dijera esto y te lo suelto cuando menos lo esperabas, así soy yo, fíjate, no me conoces aunque creas saber mucho de mí. Estoy cansado de pelear, no contigo, que, la verdad, me pareces demasiado fácil, sino de pelear por alguien que no pelearía por mí. Por ti tampoco, no te subas tanto.

Parece mentira que sea yo quien te lo diga pero esta guerra ya no merece la pena, puede que nunca la mereciese, pero tuvo su gracia. No tú, sino todo. Ver como dos niñatos peleábamos por ser quien caía más bajo, podía ser hasta divertido, para todos, y para nosotros, un poco también. Puedes seguir intentándolo, jugando sucio, planeando estrategias, acabando con mis planes, o al menos, proponiéndotelo, pero habrá algo que no lograrás, no conseguirás que cambie de opinión. Te dirá lo que quieres oír pero no lo sentirá, porque tú y yo somos tan iguales como diferentes, porque tú le das cosas que yo no le daré, y porque yo tengo otras, en las que jamás me alcanzarás.

Tú le das estabilidad, yo, planes imprevisibles. Tú le das tranquilidad, yo, pasión. Tú, confianza, yo, aventura. Tú, sonrisas forzadas, yo, la mejor de mis carcajadas. Tú, millones de roces, yo justo el adecuado. No pienses mal, no necesito rozar ahí, puede que sea el único sitio en el que tenga su atención ganada. Por encima de ti, sí. No me gusta la falsa modestia, contigo ni siquiera la necesito.

Creo que buscamos cosas diferentes, más bien, tengo claro que es así. Tú buscas que vean que has ganado, estar en boca de todos, yo, me basto con tener la suya. Tú, miles de fotos que demuestren vuestro amor, yo, algunas que no tendrán más remedio que quedarse en un cajón. Tú, compañía, yo, un mensaje de buenos días. Tú, sexo planificado, yo, amor incontrolado. Tú buscas a alguien que no te busca a ti, yo busco a alguien que no sabes quién es.

Era una prueba. Si estabas leyendo esto y no entendías nada, me alegro. Eso quiere decir que no tengo ningún problema contigo y que, por supuesto, tampoco quiero tenerlo, pero es que me he dado cuenta de que en el “amor”, en prácticamente todas las historias que he tenido, he peleado demasiado, me he ganado muchos enemigos que para mí ya ni siquiera lo son. Por si me leen, me apetecía reírme un rato, reírme sabiendo que frase tras frase estaban alucinando, pensando en cómo me había atrevido, detestándome aún más de lo que ya me detestan y es que, aunque lo que he escrito ya no lo siento, probablemente fuera alguna de las cosas que pensé en aquellos tiempos.

Si eres de los que te has identificado leyéndolo, quédate con lo bueno, con ese inicio que tan feliz te ha hecho, con ese que decía: para ti, sí, para ti, porque yo ya no entro en guerras, que a diferencia de ti he descubierto lo difícil que es sacar de ellas un final feliz.

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Ángel Ludeña.

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