Lo que no sabéis.

DSC_0888

A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente, a muchos que saben mi nombre e incluso apellidos, que creen que saben mucho de mí aunque, en realidad, no sepan nada y es que, queramos o no, las apariencias engañan. Los que de verdad me conocen, a veces, me cuestionan, me preguntan, quieren saber, por qué siempre llevo puesta esa careta de “poder con todo”, porque sigo empeñado en mostrar una imagen que no se corresponde con la verdad, porque no dejo que muchos me conozcan, tal y como me conocen ellos.

Para la edad que tengo, he vivido mucho, mucho y muy bueno pero también, mucho y muy malo, por eso, a veces, prefiero mostrar una imagen superficial, antes que la realidad total, depende del momento, de la compañía, del tiempo y del lugar. Siempre he dicho que a mí la gente cuando me conoce de verdad, coge dos caminos: el de tenerme cariño o el de no aguantarme, conmigo, por desgracia, no existe el término medio, supongo que también, porque durante mucho tiempo, defendí la idea que la gente estaba conmigo o contra mí, una idea que ahora he desechado por completo.

Si preguntas a muchos de los que me conocen de vista, te dirán que miro por encima del hombro, que voy de que puedo con todo, que juego con la gente y me río de los demás. Lo que no saben es que mirar por encima no es tan diferente de hacerlo por debajo, al fin y al cabo, es una forma de no mirar a la cara, a una cara que puede que me cueste mirar, porque aunque no lo parezca, sí, soy tímido. Lo que tampoco saben es que cuando aparento poder con todo es cuando no puedo con nada y soy incapaz de pedir una mano a los demás por miedo a que no me la quieran dar.

Lo que no saben es que cuando juego con la gente, lo hago por desconfianza, por miedo a que sea esa gente la que juegue conmigo, tal vez porque hubo quiénes jugaron y me han hecho ser un pelín desconfiado. Lo que tampoco saben es que, muchas veces, cuando me río de los demás es porque creo que son ellos los que se van a reír de mí, los que se van a meter conmigo y prefiero adelantarme.

En cuanto al amor, al sexo y a todos esos sentimientos, quiénes no me conocen me juzgan aún más y es que en ese ámbito, son muy pocos quiénes me conocen de verdad. Siempre parece que es muy fácil tener algo conmigo, demasiado sencillo entrar en mi cama, que soy de los que prefiere que no se queden a dormir, de los que dicen ya te llamaré, de los que olvidan tan pronto como encuentran repuesto, de los que creen en el sexo pero no en el amor, de los que siempre dejan y de los que nunca se enamoran.

Lo que no saben es que yo no tengo algo con alguien que no me guste, no es cuestión de amor propio, dignidad o un repentino interés virginal, simplemente, es que si no me gusta, no me apetece, que en mi cama no entra tanta gente como creen sino bastante menos porque a mi habitación no pasa cualquiera, ni ahora, ni antes, ni nunca y siempre, siempre, siempre, soy de los que si deja pasar es porque quiero que se queden después, aunque haya quien más tarde, pierda interés. Lo que tampoco saben es que yo nunca digo ya te llamaré, aunque no suelo llamar, por miedo a molestar, por eso prefiero esperar aunque no me queden uñas que morderme y mire la pantalla del móvil sin parar y que yo no olvido aunque parezca que sí, que siempre tuve muy buena memoria y de los momentos buenos disfruto recordándolos y de los malos, aprendiendo.

Lo que no saben es que me gusta el sexo pero si es con amor, me gusta mucho más, porque si a lo físico sumas lo emocional, tienes el plan perfecto para cualquier momento, y que en mi vida, en todas mis historias, nunca he dejado, y no habrá sido por falta de ganas, supongo que porque me parece más fácil que me dejen a mí, ahorrarme el mal trago, suena egoísta, pero sí, es que a veces, lo soy. Y lo que tampoco saben y muy poca gente se cree es que prometí que nunca me enamoraría hasta que lo hice, que negué volverlo a hacer y aunque ahora me apetezca, aún me queda encontrar de quien.

Sé que de primeras caigo mal, que los que hablan mal de mí, tendrán su parte de razón porque, a veces, soy un completo imbécil, y aunque nadie tenga por qué soportarme, sí que me gustaría pedir que intenten comprender que yo soy yo y mis circunstancias, a pesar de que sea justo eso lo que os cueste entender, a pesar de que sea justo eso lo que no sabéis.

¡Hazte fan en Facebook o sígueme en Twitter!

Ángel Ludeña. 

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: