No soy para ti.

DSC_0357

Habría sido mucho más fácil. Un millón de veces más sencillo. Podrías haberme ahorrado el mal rato, las semanas llorando, los meses recordando, pero no lo hiciste.

Todo parecía tan perfecto que de haber sabido como iba a acabar, no lo habría creído. Fíjate, confiaba tanto en ti que era algo que no me planteaba, algo que ni tan siquiera pensaba, pero lo hiciste, un día, tan de repente, decidiste que eras demasiado para mí, que me tocaba compartir a saber con quién, porque no, aunque no lo creas, no quiero saberlo, no quiero ponerle nombre a alguien que al fin y al cabo no tiene culpa de nada. No sé el tiempo que llevábamos juntos, prefiero no contarlo porque ahora, incluso tres días me habrían parecido demasiados, los tres me habrían sobrado, pero sí que recuerdo lo tonto que era, cómo sentía tanto por ti cuando tú, tu “amor” lo repartías, si es que acaso eso era amor, porque yo, si quieres saber mi opinión, y si no también, te diré que no, que tú por mí no sentías nada más que comodidad, costumbre, bienestar.

Era muy sencillo para ti. Me tenías a mí para todo, quizá para demasiado, y tenías a otros tantos dispuestos a darte lo que querías, lo que pedías, lo que te faltaba, lo que, al parecer, yo no te daba. No me plantearé que era lo que no tenías, porque cualquier cosa que tuvieses conmigo fue mucho viendo lo que en realidad te merecías pero sí qué me gustaría saber por qué, por qué no pensaste un poco en mí, por qué no te evitaste tantas complicaciones, tantas mentiras, engaños, teatros, por qué no me dijiste que no me querías, que pasabas de mí, que después de tanto tiempo juntos, había dejado de interesarte, que me había vuelto predecible, que había perdido la gracia o el encanto, si es que alguna vez lo tuve. Por qué no llegaste un día, me sentaste frente a ti y me soltaste que me habías cambiado, que habías encontrado sustituto, que habías recuperado la ilusión con alguien que no era yo. No lo habría entendido pero sí lo habría respetado porque si tu corazón era el que mandaba, no había razón qué escuchar, ni más vueltas que dar.

Si tuviste valor para besar a alguien que no era yo mientras esperaba un mensaje, una llamada, una visita inesperada, si tuviste valor para dejar que el mundo supiera que yo no era ni mucho menos el único, que más bien era parte de un montón, a saber en qué posición, si tuviste el valor de acostarte en otra cama que no fuese la nuestra después de pasar por casa y si tuviste el valor de dejar que fuesen otros los que me lo contaran, de dejar que fuese el último que se enteraba.

Si tuviste tanto valor, si fuiste un ejemplo de tanto valentía, tenías que haber sido capaz de decirme lo que sentías o lo que no, de decirme que ya no me querías, que te negabas a compartir conmigo un segundo más, que yo para ti empezaba a ser alguien a quien olvidar. Si no lo hiciste en su momento, no lo hagas ahora, no vengas con cuentos que nadie se cree, que yo ahora me niego a escuchar nada que venga de ti, por eso, olvídate de mí que ahora soy yo quien no soy para ti.

¡Hazte fan en Facebook o sígueme en Twitter!

Ángel Ludeña.

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: