Ingrid.

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Recuerdo a la perfección la primera vez que te vi. Los treinta y tantos grados en la calle no eran nada comparado con aquella redacción llena de gente, plagada de caras que no conocíamos, cargada de personas hablando, presentándose, dando sus nombres e intentando hacerse un hueco en un lugar en el que tenían que conseguirlo.

Te vi allí y automáticamente supe que entre nosotros habría más que dos palabras de cordialidad en los pasillos de una cadena de televisión, que tú eras muy tú y también un poco yo. Sin darnos cuenta empezamos a pasar mucho tiempo juntos, a compartir horas y horas en las entrañas de un plató, en aquel maldito comedor, en esas calles que a los dos nos encantaban. El tiempo contigo pasaba volando, iba tan rápido que apenas me daba cuenta de que estaba viviendo por primera vez, un verano lejos de mi particular rincón del mundo, de mi lugar favorito, de aquella playa que tanto extrañaba. Creo que nunca te lo he dicho pero me salvaste aquel verano.

Podría mentir y decir que nos ganamos cientos de amigos pero no, porque es imposible negar que logramos más odios que cariños, más enemigos que buenos amigos. Hablaban de nosotros. Hablaban mal, al menos, muchos de ellos. Decían que era por nuestra actitud, que nos creíamos superiores al resto, que mirábamos por encima del hombro y yo, a día de hoy, te digo que no sé si sería verdad o no, pero que cómo bien sabes, esa no era nuestra intención, que aunque muchos no lo crean, probablemente habríamos preferidos ser parte de ellos.

Lo pasamos muy bien al principio. Muy mal al final. Nos distanciamos, estuvimos tiempo sin hablarnos y volvimos a encontrarnos. Cuando aquel programa terminó lo pasamos mal pero es imposible negar que los dos ya sabíamos que ese no era nuestro lugar, que necesitábamos avanzar y evolucionar quien sabe a dónde, que a ninguno nos quedaba esa ilusión de la que siempre hablábamos, esa que tanto en falta echábamos.

Una vez escribiste de mí que éramos almas gemelas y es verdad, somos tan iguales que a veces me sorprende que nos llevemos tan bien porque a mí siempre me gustó la gente diferente pero es que somos tan iguales como diferentes. Hemos vivido muchos momentos juntos, hemos recorrido Madrid de punta a punta buscando un piso que nunca encontramos, gastado más de lo que teníamos en desayunos del Starbucks, visitado todos los ZARA de la ciudad, paseado por decenas de centros comerciales y nos hemos comido tantos helados que sería incapaz de recordar cuantos fueron. Hemos creado blogs secretos que nadie encontrará, cantado en karaokes de dudosa legalidad, aparecido en fiestas que no eran nuestro lugar, conocido a muchos que merecen la pena y a otros que son una auténtica pena. Hemos puesto el motor de tu coche al máximo mientras gritábamos sin parar canciones en inglés que ni tan siquiera nos sabíamos, montado teatrillos surrealistas en los pasillos de un supermercado y tenido pequeños accidentes contra todoterrenos que querían apartarnos de nuestro destino.

Recuerdo que una vez me dijiste que tú siempre habías creído que lo más importante en la vida era tener ilusión. Es algo que yo siempre había pensado y desde ese momento, supe que me caerías bien, que eras alguien a quien quería en mi vida, con quien buscar esa ilusión que a veces resulta tan difícil de encontrar pero que ambos, no dejamos de buscar, porque dejar de hacerlo, sería la mayor equivocación, y es que no hay nada peor que no luchar por ilusionarnos.

Eres perfeccionista, trabajadora, alocada y nada conformista, te gusta pelear por ser feliz aunque haya muchos empeñados en que no lo seas, y eso es algo que me encanta de ti. Eres capaz de cambiarlo todo en dos minutos si te das cuenta de que así no eres feliz, tomas decisiones de forma impulsiva y peleas por lo que quieres, porque sabes que si tú quisieras podrías tener una vida mucho más fácil, más acomodada, pero no lo haces, porque no eres así, porque peleas por lo que crees y crees en lo que haces, porque prefieres pasarte la noche de guardia en la puerta de un hospital esperando que salga el futbolista de turno para preguntarle cosas que no te va a contestar, que vivir acomodada tumbada en el sofá de una casa que te quedaría grande. Me gusta la gente que se pone metas y las consigue porque si quieres, puedes, que las piedras del camino están para saltarlas y los problemas para derribarlos y es que la vida no es más que un camino para aquellos que quieren caminarlo.

Podría decir muchas cosas de ti pero si hay algo que destacaría por encima de todo, es que eres buena persona, eres noble, eres alguien en quién poder confiar, a quien no le gusta juzgar porque antes de hacerlo sabe escuchar. No nos vemos a diario, es más, vivimos a dos calles y estamos mucho sin cruzarnos, pero sé que estás ahí. Es verdad que tengo muy buenas amigas pero también que tú eres alguien fundamental para mí porque sé que te puedo sentar en una mesa de Starbucks después de un mes sin vernos y decirte que he acabado con una relación formal que a todos gustaba porque me he enamorado de alguien a quien apenas conozco, que quiero dejar Madrid para recorrerme el mundo en caravana o que abandono el periodismo porque he decidido que quiero vivir de saltar en paracaídas, y te vas a reír, me vas a escuchar y me apoyarás, porque puede que no sean más que locuras, pero es que tanto tú cómo yo estamos un poco locos, no es cuestión de negarlo.

Siempre dices que sabes que si el cielo existe, tú no irás allí, pero quiero que sepas una cosa, si el cielo es tan genial cómo dicen, tú tienes que estar, y si no, yo tampoco quiero estarlo, que sea donde sea el lugar al que vayamos, seguro que juntos encontramos la forma de sacarle la parte positiva.

Aunque nunca te lo diga, ya sabes que te quiero.

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Ángel Ludeña.

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6 pensamientos en “Ingrid.

  1. Uuuuuuuuf!!! sniiiff! y ahora que te puedo decir! me ha encantado el post; que quiero a los que la quieren…. que espero conocerte algún día… que gracias por querer a lo que más quiero…. y que me la cuides pleased!

  2. Hola casi que me he he emocionado leyendolo y es que sin conocer a ingrid se que es más que un pensamiento y que palabras Ingrid lo es todo es la mejor y si uno no tiene ilusión para mí ella es la ilusión con su presencia todo hace que sea diferente hace que creamos en algo porque creemos en ella Ingrid es impresionante persona espero tenerla algun dia delante de mi y decirle lo que me ha transmitido donde he querido llegar por lo que me ha trasnmitido y formar parte de su vida social gracias Angél por dedicarle estas palabras tan bonitas a la mejor y espero que se lo puedas de cir de mi parte un saludo

  3. Ingrid es una persona fundamental en la vida de las personas que la conocemos,en mi vida ha marcado un gran papel y lo sigue haciendo.Besos desde Mallorca ^^

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