Sobrevivir a un piso de estudiantes.

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Cuando vivimos en casa de nuestros padres siempre repetimos las ganas que tenemos de largarnos, de vivir independientes, de hacer lo que queramos. Si supiésemos lo que supone vivir fuera de casa, no lo diríamos tanto. Después de casi tres años desde que salí del hogar familiar para hacerme algo más independiente, creo que toca hablar de eso que muchos conocen, de esos que otros tantos no han tenido la oportunidad de “disfrutar”, y es que hoy os quiero contar lo que supone vivir en un piso de estudiantes.

Cuando llegué a Madrid y me dispuse a buscar casa, no tardé mucho en encontrarla, en entrar a formar parte de esa particular forma de vida. En el primer piso que estuve aprendí lo que era ser independiente, lo que suponía tener que hacerse la comida, limpiar la habitación, lavar la ropa y “plancharla”, bueno no, plancharla no. En aquella enorme casa con tantas habitaciones viví con tanta gente cómo cabía y es que aunque cada uno tenía su cuarto el salón era el punto de reunión. En el año que estuve conocí a Javier, a mi favorito que era Álvaro, a un alemán llamado Arne, a una argentina llamada Teresa, a un irlandés llamado Eoin y a Juan, con quién a día de hoy sigo compartiendo casa y también un poco de vida.

Al año siguiente cada uno siguió su camino por un lado y aunque tengo que reconocer que entre nosotros no tuvimos problemas porque bastante teníamos con enfrentarnos a la casera que tenía cómo afición entrar a casa cuando a ella le apetecía fuese de noche o de día, nos distanciamos y de todos aquellos sólo guardo dos amigos Juan y Álvaro.

Ahora y desde hace dos años vivo con Juan y con mi adorada Sheila y aunque tenemos nuestros más y nuestros menos, debo reconocer que hemos conseguido adaptarnos. ¿Cómo? Siguiendo estas diez normas básicas para vivir en un piso de estudiantes.

-Comida: Lo mejor, cada uno que se haga la suya porque si no, mal vamos. La comida cuanto más sencillita mejor, si es envasada de calentar y listo genial y si no pues ponte a cocinar. En toda dieta del estudiante siempre sobran pizzas y comidas por encargo y faltan verduras y pescados. Está quien tiene el rollo “tupper” pero es que mi madre nunca fue mucho de cocinar así que yo cuando se trata de comer y cenar estoy siempre fuera o invitado en alguna casa de una amiga. Sin olvidarnos, eso sí, de fregar. Plato usado, plato fregado. Es difícil pero podéis intentarlo.

-Ropa: Si ves que el cesto de la colada está que no puede más, que no te queda ropa interior que ponerte y que no tienes ni un jersey en el armario, ponte a lavar. Pondrás la lavadora siempre en “frío”, que luego viene la ropa que se encoge y destiñe, la llenarás hasta los topes y esperarás a que termine. Tocará tender que para mí siempre fue la peor parte y cuando hayas llenado el tendedero, usarás las puertas y sillas que encuentres para colgar la ropa que te sobre. ¿Planchar? No se plancha, que la ropa tampoco se arruga tanto y si la tiendes en perchas se queda fenomenal.

-Limpieza: El motivo del conflicto principal. Alargarás el momento hasta que no se pueda más y habrá ponerse a limpiar. Nunca te pondrás de acuerdo con tus compañeros, siempre creerás que eres el que más limpia y menos mancha y antes de que te des cuenta verás que la casa se ha vuelto a ensuciar. Los pisos de estudiantes se ensucian más, eso es así y nadie lo puede negar.

-Fiestas: En todo piso que se precie, habrá fiestas. Allí todos nos llevamos bien, traemos a quien queremos y llenamos la casa hasta los topes. La música al máximo, el ron como el agua y la guitarra no dejará de sonar. Al día siguiente todo estará destrozado y siempre habrá a quien le toque limpiar lo de los demás. Los vecinos se quejarán y, en nuestro caso, te mandarán cartas amenazantes advirtiendo de que no se vuelva a repetir. Jurarás que será así y la repetirás que en un piso siempre hay algo que celebrar.

-Visitas: Tu piso será tuyo y el de todos. Familia, amigos y conocidos pasarán y pisarán ese suelo tanto o más que tú. Las visitas de tus compañeros también son las tuyas, te tocará ser simpático y si te llevas bien, fenomenal, y si no pues te tendrás que aguantar igual que ellos lo harán cuando invites tú.

-Llamadas: Si el teléfono fijo suena, nadie lo coge. ¿Por qué? Porque o bien es publicidad, o no es para ti. Además si es para ti, ya te llamarán al móvil que para eso está. El teléfono en estas casas está sobre todo por el tema de internet, que no habrá piso que no tenga el ADSL en condiciones aunque sea lo único en condiciones que haya en toda la casa.

-Televisión: La tele del salón será otro gran problema. Nunca os gustará lo mismo a todos y no, no te molestes en hacer turnos que nadie los va a cumplir. Allí reina el más fuerte, o mejor dicho, el más rápido. Que coges la tele el primero, te la quedas, que no, te aguantas.

-Portero: Si en el edificio tenéis portero tenéis una de dos, o llevaros bien con él o no. Yo con el primero me llevaba mal, básicamente porque decía que hacíamos orgías y tomábamos pastillas, y con el de ahora me llevo bien. A pesar de todo, un portero es lo que es, un cotilla, así que cuando hayas hecho algo mal y sepas que se va a quejar, lo mejor es recurrir al viejo truco de “voy hablando por el móvil”. No cuela siempre, pero por probar que no quede.

-Recibos: El pago del piso está claro, pero los recibos no tanto. Siempre habrá uno que gastará más luz y otro que pensará que la calefacción es gratis, así que no queda otra elección que aguantar, hoy por ti, mañana por mí.

-Baño: El punto clave de toda casa. Si hay más de uno, da igual, porque siempre querrás ir al mismo que los otros. Es más grande, se ve mejor el espejo o simplemente prefiero este. El baño será, al igual que con la tele, la ley del más rápido, si lo ves libre, entra y echa el pestillo, ponte la música y dúchate tranquilo que por mucho que te griten no te tienes por qué enterar.

Vivir con gente y más cuando son desconocidos, no es fácil pero si consigues adaptarte puedes pasarlo realmente bien y aunque yo debo decir que hay días que termino bastante cansado, de normal, me lo paso fenomenal, y es que si sigues al pie de la letra estas diez normas conseguirás lo que nunca imaginaste, sobrevivir a un piso de estudiantes.

Ángel Ludeña. 

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