Déjame que te cuente una historia, Anita.

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Nunca me gustó empezar a escribir con un “érase una vez” por eso jamás empezaría esta historia así. Demasiado típico para contártela a ti. Digamos que yo tenía una vida difícil pero feliz cuando te conoci, cuando todo empezó. La Semana Santa nunca me gustó por eso fui a pasarla a ese sitio donde  me perdía cuando estaba demasiado cansado de que me encontraran y fue allí dónde apareciste, acompañada de una amiga que se había convertido en uno de esos grandes aciertos que siempre salen de las batallas más difíciles. Apenas hablabas y no eras la única. ¡Cualquiera diría que íbamos a estar un sólo día callados!

Decían que a veces bastaba con ver a alguien para saber que sería la última vez, contigo pasó al contrario, te vi y supe que me acompañarías durante tanto tiempo como la vida nos quisiese regalar. A veces me pregunto por qué apenas te veo pero siempre he creído que tenemos hecho un pacto con el tiempo, entre nosotros ha decidido no pasar. Creo que si de tanta gente cómo conozco tuviese que elegir a alguien con quien conecto en absolutamente todo, te elegiría a ti porque para mí sería imposible definirte con una sola frase porque tú eres tan tú y la vez que tan yo, que me encanta que seas así.

Eres de las que se equivoca aún sabiendo lo que va a pasar porque no te gusta quedarte pensando qué habría pasado si…, conoces a diez y disfrutas de cada uno de ellos hasta que se termina porque sabes que los inicios siempre llevan un final, crees que nunca te vas a enamorar y te enamoras de quien menos imaginaste, sabes poner la cara de puedo con todo cuando no puedes con nada, lloras por las tonterías más grandes y sonríes cuando no sabes ni dónde has dejado la sonrisa, disfrutas de las fiestas al máximo aunque la fiebre se cruce en tu camino, sabes hablar sin parar y pararte para escuchar y vives, hagas lo que hagas, siempre vives de verdad. Eres una de esas pocas personas que, al conocerlas, piensas ¡qué buen rollo me da! y lo das, claro que lo das.

Desde que te conocí supe que eras alguien a quien quería en mi vida y fue ella quien me demostró que no me había equivocado porque Ana, tú estuviste conmigo en un momento muy complicado. El primer encuentro con quien después de haberme enamorado, me había dejado, y con aquel sustituto al que tan poco soportaba. Me agarraste, me apoyaste y fuimos detrás, parecía imposible que alguien pudiese encontrarse ahí, y nosotros nos encontramos, sin haberlo preparado. Ví cómo mirabas, cómo me decías sin hablar que estabas lista para hacer lo que te dijese, que si quería irme nos iríamos y pero que si aquello se ponía mal, tú serías la primera que se iba a quedar. Me acuerdo que fui capaz de presentarte, que ni te molestaste en ser simpática, que pusiste cara de póker y que no te sorprendió que yo hiciese como si no hubiese pasado nada, que saludase de forma educada y me fuera deseándole que le fuese bien sin haberle reprochado nada. No me olvido de cómo temblaba cuando nos alejábamos, de que me decías que lo había hecho bien, que no nos habíamos equivocado. No sabes lo importante que fue para mí que estuvieses ahí conmigo, eras la mejor opción, quien diría que fue la vida quien lo decidió, creo que en el fondo ella sabía que eras tú quien tenías que estar ahí. Aquel fue un momento muy difícil pero no es el único que hemos vivido, aunque sí, he de decir que la mayoría han sido completamente geniales.

Contigo he pasado los mejores días del verano en esa playa que también es un poco tuya, hemos posado hasta no poder más, comido chocolate y golosinas sin parar, asistido a los preestrenos de las películas más taquilleras, peleado con los famosos de turno que nos querían quitar protagonismo y hemos disfrutado del concierto del siglo, casi tan cerca de la gran estrella que aún a veces me cuesta entender cómo llegamos allí sin haber hecho cola. Cuestión de suerte supongo, nosotros la tenemos y si no, la  buscamos.

Si hay algo que adoro de ti es que eres auténtica, única e irremplazable. Después de un mes sin hablarnos, quedamos nos sentamos y nos contamos con todos y cada uno de los detalles conquistas de una noche  y amores de esos que aún están por venir, nos hacemos cien mil millones de fotos para subir una en la que los dos salgamos bien, no somos políticamente correctos sino al contrario, no sabemos callarnos y pasamos de la risa al llanto tan rápido como podemos, porque contigo soy más yo que nunca, no necesito aparentar, puedo ser de verdad, por eso para mí eres y serás fundamental.

“Ana siempre estará bien”.

Te quiero mucho, mucho, mucho.

¡Felices 18! (Te diría que ya puedes hacer lo que quieras pero eso sería si no lo hubieses hecho hasta ahora).

Love U.

Ángel Ludeña.

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