Las historias bonitas nunca se cuentan por el final.

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No suelo escuchar la radio pero esta noche la he puesto y ahí estaba, esa canción que tantas veces escuchamos juntos y que desde entonces no había vuelto a escuchar. No sé si será la vida la que quería que te recordase o si eras tú desde alguna parte quien tenía curiosidad por saber qué sentía si volvía a pensar en ti.

Hace tan poco que esto ha terminado que me cuesta escribirte porque, en realidad, no sé qué decirte, cómo explicarte por qué busqué un final precipitado a una historia que casi ni había comenzado. Cuando te conocí el frío que ahora está cediendo su puesto a la primavera estaba en su mejor momento, mi vida algo desordenada y la tuya tan bien colocada que no sé muy bien para que llegué yo y lo puse todo del revés.Me había prometido a mí mismo que no convertiría amistades en relaciones pero es que lo nuestro para mí no fue una relación porque nunca fuimos nada aunque nunca un “nada” me gustara tanto.

Empecé a seguirte el juego, a dejar que entrases en mi vida tan rápido como yo en la tuya. No pisaba mi casa, me quedaba antes con la tuya, no usaba el móvil si no era para hablar contigo y dejé de retransmitir todo lo que me pasaba, no sé si porque no eras alguien de quien quisiese hablar o simplemente porque nunca me gustó que los demás supieran quien duerme conmigo. Tampoco era un secreto, al menos no para quienes lo saben todo de mí, pero sí debo decir que me encantaba ese rollo misterioso que teníamos. Me hacía ilusión que vinieses a verme, que te presentases mañana sí, mañana también para despertarme, que me felicitases San Valentín aun sabiendo que odio todo eso y que consiguieses que le pillara su gracia a los números sólo de verte a ti.

Es verdad, me hiciste ilusionarme incluso, a ratos, llegué a pensar que iba a enamorarme pero no, por ti sentía más cariño que amor y eso era algo que no podía cambiar.

Pasábamos tardes entre las sábanas de tu habitación y la cerveza con limón, los días corrían tan deprisa que no me daba tiempo a calcular cuanto tiempo llevaba cerca de ti, cada vez que mi móvil se encendía sabía que eras tú quien me escribía, no necesitaba mirar más, por la mañana tu buenos días y por las noches, tu buenas noches, contigo todas las noches eran buenas, sin ti, sin ti son diferentes.

Decías que me quedaba mucho por aprender y a ratos pensé que serías tú quien me enseñara aunque en el tema amoroso te quedara mucho por saber, lo suficiente para darte cuenta de cuando es sí, no, o no sé que hasta los no sé tienen un significado si te paras a pensarlo. Echo de menos muchas cosas de ti, sobre todo, que estuvieras siempre ahí pero creo que es mucho mejor así, tú por tu lado y yo por el mío, que si el tiempo quiere que nos encontremos, lo haremos. Sobre si merezco o no volver a verte, no sabría que decirte, para algunos sí, para otros probablemente no, yo es un tema del que prefiero no hablar que siempre he sido más de pensar que las historias bonitas nunca se cuentan por el final.

Ángel Ludeña.

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