Y ellos ¿qué sabrán?

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Dicen que cuando te conocí tú ya me habías echado el ojo, que estaban convencidos de que entraría en tus planes casi tanto como de que te sacaría de ellos. Otros, en cambio, que yo iba a por ti, que tenían más que claro que buscaba una relación formal y tú serías la persona ideal.

Dicen que el fracaso de aquello estaba cantado, que nadie daba más de un duro porque pasásemos de la primera semana, que tú no eras alguien para mí porque yo no era para nadie, aunque también hay otros que son más de creer que éramos la pareja perfecta, la relación ejemplar de esas que desde el principio sabes que verán al amor triunfar.

Dicen algunos que el café te gustaba fuerte, que yo era de descafeinado con leche, que tú te levantabas cuando el gallo cantaba y yo dormía hasta pasadas las 11. Otros dicen que tú vida estaba disparada, que yo me estaba centrando y que mis horarios eran menos de estar saliendo y más de entrando.

Dicen que tú pasión era viajar, que yo era más de sentarme en el sofá, que te encantaban los libros de ciencia ficción y a mí las historias de buenos y malos, que a ti te perdía la tranquilidad y que yo era de los últimos en abandonar la fiesta. También hay quien dice que yo había dejado de leer libros para empezar a buscar historias que me tuviesen a mí como protagonista.

Dicen que todos te miraban al pasar porque eras diferente, que a mí me tenían demasiado visto, que odiabas pelear y que yo estaba muy acostumbrado a tener problemas, aunque otros dicen que no era así, que yo llamaba la atención y tú eras alguien mucho más del montón. Dicen que todos me adoraban y a ti no te tragaban porque sabían que no eras alguien para mí, otros cuentan que a mí nadie me soportaba y que todos los que te querían tenían muy claro que te la jugaría.

Dicen que era tu primer amor y que por el contrario todavía no sabían donde ubicarte en mi curriculum de historias pasajeras, eso lo dicen unos cuantos porque otros cuentan que tú habías tenido a muchos y que yo no era más que otro de esos que no se tienen que contar. Dicen que éramos un rollo, un noviazgo no demasiado largo, que nuestra relación funcionaba en horizontal y que en realidad yo no te podía ni ver, otros creen que llevábamos más tiempo, que lo nuestro era de verdad y que si algo hacíamos bien era estar siempre juntos.

Dicen que te enamoraste de mí pero yo no de ti. Dicen que se apostaron las copas de toda una fiesta a que no llegaríamos a nada, que cuando me preguntasen por ti me haría el tonto y pondría cara de extrañeza pero que sabría por donde tirar porque estaba muy acostumbrado. Otros hablan de que estaba loco por ti, que los que me conocían sabían lo que había y que la otra mitad de la fiesta tenía plena confianza en no tener que pagar ni una copa de más.

Dicen que me dejaste tú pero que te pasaste un mes detrás de mí, otros cuentan que te dejé yo a ti, unos que fue por carta y otros que a la cara, que la excusa fue rara o que estaba más que cantada desde un principio. Dicen de ti, dicen de mí y de nosotros pero nunca fui del qué dirán porque si te paras a reflexionar y ellos ¿qué sabrán?.

Ángel Ludeña.

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