Si te preguntan por mí.

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A veces me pregunto el por qué de dos amigos que se entendían con una sola mirada, el por qué de dos a los que la vida llevó lejos de lo que fueron y cerca de lo que son. Hablar de ti en pasado me resulta demasiado complicado pero tampoco sé cómo hacerlo, si a ti se te ocurre la forma, puedes decírmela, si es que acaso aún nos queda algo por decirnos. No sé qué somos, si somos algo más que una conversación pendiente, una historia del pasado que duró lo mismo que tarda en derretirse un cubito o un vida de dos que se separaron cuando se habían cansado de encontrarse. No te llamo por tu nombre porque hace mucho que dejé de saber cómo llamarte.

Eres un tema del pasado con un hueco en mi presente, una canción que suena y que me hace recordarte, un paso de cebra y un semáforo en rojo que nos obliga a encontrarnos cuando sea justo eso lo que hayamos querido evitar. Me prometiste que estarías siempre y no estás, hace mucho que dejaste de estarlo, no sé si no estás para mí o soy yo quien no lo está para ti, sólo sé que mi cabeza va por un camino en el que no quiere encontrarte mientras mi corazón sigue buscando motivos para recordarte. A veces me gustaría volver durante un día a esa antigua vida de la que tanto disfrutamos, para verte a ti, para verme a mí y para vernos a los dos, a ver si juntos encontramos la manera de saber el por qué de esta puta situación de la que no sé salir.

Antes mi mirabas y sentía que me conocías mejor que yo, ahora cuando me miras, no sabes a quién estás mirando porque yo ya no soy el que tú conociste, no al que tanto querías y al que ya no sabes cómo querer. Busco razones, la manera de explicarme por qué no quiero que sea todo cómo antes. Fuimos lo que ya no somos, una mirada cómplice en un garito que nos echa de menos, el secreto inconfesable de una noche incontestable, la risa a carcajadas en mitad de clase y el gofre de chocolate de los viernes por la tarde.

No sé si tu casa me echa de menos, si el portal que tanto ha visto sigue recordándonos mientras nos peinamos antes de salir, tampoco sé si sigues siendo la mejor excusa para ser feliz, la peor mentira que soltar y el motivo por el que quemé los años de instituto con una gran sonrisa. No sé qué soy yo para ti, si soy alguien a quien recordar o si por el contrario me quieres olvidar, si no lo has hecho ya, si todavía soy la llamada a tu telefonillo tarde sí y tarde también o ya no soy más que aquel que una vez se fue dejándote tirada.

Llegué a pensar que ahora no somos más que el precio que pagar por tantos años de amistad. Me compensa, a mí al menos sí o eso es lo que pienso cada vez que recuerdo todo lo que vivimos. A quién yo conocí también, a ti no lo sé, la verdad es que no lo sé porque si antes me preguntaban por ti decía que eras mi otra mitad, ahora no sé qué decir, si decir lo que fuiste para mí, si decir lo que ya no eres, por eso hoy tenía que preguntarte algo y disculpa por hacerlo así, pero quiero saber qué dices si te preguntan por mí.

Ángel Ludeña.

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