El amor de verano que se olvidó de estación.

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Las sábanas azules del cuarto del fondo preguntan por ti mientras el ventilador de la mesilla no recuerda tu nombre. Tenías ese tú tan diferente a todo lo demás que mi yo no entendía de nada que no fueses tú. El termómetro de casa marca más de 30 aunque mi cama siga diciendo que hace frío si no ocupas el hueco que tanto tiempo tuviste.Tanto o tan poco, ya no se acuerda. Mis ganas de verte se perdieron con las dudas porque mi miedo a perderte pudo con ellas. Que te perdieras sólo fue el desenlace prometido de un cuento sin protagonista.

El móvil perdió su conexión a ti casi tan pronto como tú la perdiste a mí aunque yo siguiera subido a la piedra más alta para intentar recuperarla. Desde que te fuiste me enamoré más de una vez y menos de diez aunque todavía hay quien cree que mi cuerpo se dejaba a quien primero pasara sólo por prepararse para ver si volvías. Tu vuelta se truncó a la vez que el libro de mi mesilla perdió el separador que le enseñaba lo que tocaba leer cada noche de las que no estabas. Las canciones perdieron su letra aunque continuaron con su música porque decían que toda historia necesitaba una banda sonora. La mía fuimos los dos dejándonos llevar. La del resto pudo ser el más precioso vals igual que la canción más repetida del más cutre local. El mundo preguntaba si volverías mientras los que te conocían se reían de la cuestión porque tú hacía mucho que habías entiendo que el sí si era conmigo no te valía y que si era sin mí, aquí no servía.

Me planteaba abrir fuego contra ti sabiendo que no era más que una forma de enfrentarme a mí pero pensé en hacerlo sólo por si así te acordabas de que existía, que había sido algo más que una historia de dos que perdieron el norte y no encontraron su sur. Te aferrabas a mi vida mientras me hacías desperdiciarla aunque cada te quiero me diera un año más y cada silencio me quitara dos menos. Basabas una relación en atracción fatal mientras yo buscaba el amor en cada uno de tus gestos porque tú siempre fuiste más de cuerpo a cuerpo y arrancar las sábanas aunque yo luego me quedaba para hacer la cama. Acuérdate de lo que fuimos mientras recuerdas quien eres.

Si te pregunto por mí tampoco sé si responderías, si habrás caído en la opinión de los demás o seguirás saltando cuando hablan de más, ahora tampoco tienes por qué hacerlo, lo hiciste sin motivos y puede que tal vez hasta los tengan. El asiento del conductor te echaba de menos porque siempre supo que lo tuyo sería un accidente y aun así se preparó para que yo metiese quinta y me dejase llevar, que si era contigo no me importaba acabar más allá del mundo y si estaba aquí de ti. Si te escribo te recuerdo y si te olvido, me olvido de hacerlo así que pídele a mi memoria que te deje marcharte que mi vida sin ti ha sido mejor que contigo.

Tu tiempo pasó y Bécquer se olvidó de escribir sobre tu historia porque mis poemas sólo hablan de amores que se fueron para volver y de los que volvieron sin haberse marchado y tú ahí nunca fuiste de cumplir.

Es julio y me veo sin ti pero más feliz de lo que me vi contigo porque hace bastante que asumí que nuestra relación no fue más que el amor de verano que se olvidó de estación.

Ángel Ludeña.

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