El tiempo aún recuerda que antes del sol siempre había tormenta.

DSC_3129

Si me preguntan cuando te fuiste, siempre les pido que te lo pregunten a ti, que yo no tengo por qué saberlo. Supongo que porque siempre preferí quedarme con tu llegada planificada antes que con tu salida sin retorno, aunque no me quede otra que tenerte en cuenta, es lo que tiene que ya no estés tan cerca, que los kilómetros pesan más y saben dónde, cómo y cuando recordarme que existías.

Cuando apareciste por primera vez tenía tan claro que no serías nada que contar que ni tan siquiera me molesté en prepararme de una manera especial. Llevaba unos vaqueros desgastados que aun guardo, una camiseta que me sigo poniendo y una chaqueta que todavía recuerdo. Probablemente tú pensabas lo mismo aunque lo negaras mil veces después con aquella frase tan absurda en la que decías que siempre tuviste claro que serías algo para mí.

Decir que fuimos deprisa sería mentir, nosotros rompimos todos los récords de velocidad con dos corazones agitados con ganas de latir juntos. Antes de darnos cuenta latían por separado. Una buena amiga dijo una vez que podíamos querernos siempre y ser incapaces de entendernos, que el amor no condiciona la fuerza que se necesita para mantener junta a una pareja.

Siempre he creído que no hay nada mejor que los recuerdos y su capacidad para retener los buenos momentos. Me acuerdo de ti y tu forma de levantarte de una cama que no sé si te recuerda o te ha olvidado de tanto como lo ha intentado. Le pasaba igual que a mí que le costó ver lo difícil que era olvidarte con lo sencillo que resultaba recordarte. No me olvido de tu manera de escribirme a todas horas y de esas interminables conversaciones en las que siempre teníamos algo de lo que hablar. Resulta extraño recordar lo rápido que pasaban las horas entonces y lo que les cuesta avanzar desde que te marchaste. Mi móvil me dijo una vez que te echaba de menos, supongo que es lo que tiene haber marcado tantas veces tu nombre, que ya se sabía de memoria tu número y no necesitaba más para darle al botón de llamar. A veces he pensado que igual ni tan siquiera lo cogerías, tal vez prefieras no escucharme, si no lo hiciste antes tampoco tienes por qué hacerlo ahora. Si hay algo que siempre recuerdo de ti era tu particular forma de sonreír. Creía que era imposible mantener intacta una sonrisa tan de verdad. La tuya lo era, supongo que desde donde estés, lo seguirá siendo.

Si me diesen la opción de volver a verte después de tanto, no sé qué les diría. Por un lado me gustaría saber que siento si te vuelvo a tener delante, por otro, me da miedo descubrir que todavía siento. Tampoco sé que elegirías tú, si preferirías no volver a verme o te gustaría ponerte a prueba para ver si todavía queda algo de tanto como hubo. No sé si me da más miedo ver que ya no me quieres o darme cuenta de que te sigo queriendo, tampoco sé si prefiero saber que todavía me quieres si yo ya no lo hago, o si tendré que recurrir al viejo refrán del clavo que saca otro clavo, sólo para sustituirte.

Pasamos tanto bueno como malo, vivimos muy de verdad pero tan rodeados de mentiras, disfrutamos tanto como lloramos y en cambio sigo siendo capaz de sonreír cuando me acuerdo de ti, supongo que será porque el tiempo aun recuerda que antes del sol siempre había tormenta.

Ángel Ludeña.

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: