Recuerda que los amores de verdad siempre llegan a tiempo.

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Me decía una amiga el otro día que hay gente a la que querer siempre y a su vez, tener asumido que nunca estaréis juntos. Creo que eso es lo que me pasa contigo, que no sé si te quiero o te tengo cariño, pero sí que lo que sea no bastará para que algún día compartamos algo más de lo que ya una vez tuvimos, diría que fue una aventura pero nunca fuimos de mochila y selva tropical, sino más bien de estar juntos o, al menos, de intentarlo.

Me he pasado mucho tiempo diciendo que llegaste antes de lo previsto y te fuiste cuando yo empecé a querer que te quedases, puede que sea por esa absurda tontería que dice que los amores de verdad, siempre llegan a tiempo, igual es que el nuestro no lo era y por eso nos saltamos lo previsto, para incumplir las normas que nosotros nunca tuvimos.

Cuando quería quererte, me preocupaba de olvidar a quien nunca mereció una historia conmigo, cuando quise que me quisieras, tú ya no querías quererme o tal vez, supiste ocultarlo tan bien que lo terminaste consiguiendo. No recuerdo la última vez que te vi, no sé cuando compartimos miradas en mitad de una ciudad cuyas calles todavía se preguntan si en eso de no encontrarnos, esta vez vamos en serio, no querían creerlo pero creo que a estas alturas no les queda otra. Me da pena no poder culparte de que nunca pasásemos de ahí pero más aún saber que con el tiempo hemos perdido más de lo que alguna vez hubiesemos creído.

Te perdí a ti y tus conversaciones hasta las tantas sobre tanto como nos quedaba por vivir, perdí tus promesas de sorpresas mezcladas con vodka barato con una canción de fondo que en realidad nunca supe cual era, y perdí una amistad que valía más que lo demás, de esas que sabes que siempre están, puede que por eso aun crea que si te llamo, me responderás como si no hubiese pasado el tiempo. Me acuerdo de tu forma de mirarme y aunque no me vea nadie aun agacho la cabeza y los ojos me brillan más de lo que atinaba a darme cuenta. Me acuerdo de esa forma que tenías de enfrentarte a todo, de darte igual lo que contase la gente cuando sabías que todos hablaban. Y recuerdo esa sonrisa, que hablaba sola y a la vez decía tanto. Siempre que me preguntan por ti, intento esquivar la conversación. Tal vez sea mejor así, puede que prefieras pensar que yo ya no existo, aunque en el fondo sepa que todavía alguna vez me recuerdas.

A pesar de todo estoy seguro de que coincidiremos antes o después porque la vida no quiere perderse ese encuentro y cuando se trata de nosotros siempre fue muy caprichosa. Prepárate para que nos encontremos pero céntrate en la improvisación, si la música suena fuerte, déjate llevar, y si no, cuando nos volvamos a ver, sonríe y ya está. También puedes esperar a ver qué sopla el viento, porque recuerda que los amores de verdad siempre llegan a tiempo.

Ángel Ludeña.

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