Lo de no tenerte como única forma de quererme.

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Dicen que cuando nos veían por la calle, pensaban lo que no era. Tal vez creían que teníamos una historia tan bonita detrás que nos daba igual pasear por la mitad de la ciudad del amor que compartir un litro de cerveza en el banco de un barrio en el que la ley la ponía él. Recuerda las veces que nos preguntaban cuando íbamos a convertir en oficial aquello que nunca lo fue. Una amiga me llegó a decir una vez que tú estabas ahí porque yo tenía lo que te faltaba a ti. Esa vez no pregunté más, ahora en cambio, la habría escuchado con mucha atención por si de esa forma logro entender lo que siempre entendí.

Me pasé no sé ni cuanto siendo el hombro en el que apoyarse, la puerta que siempre se abría, el teléfono que nunca llamaba pero sí que contestaba y esa sonrisa que a ti no te faltaba. Puede que porque me las guardaba todas por si alguna vez te hacían falta. Total, yo no las quería si no eran a medias contigo. Me acuerdo que llegué a decirte que si el fin del mundo llegaba y tú no estabas conmigo, buscaría la forma de pararlo aunque solo fuese para vivirlo juntos.

Recorrimos el mundo entero en conversaciones hasta las tantas con los teléfonos repletos de mensajes de quienes nos esperaban en otro sitio, en ese que yo habría dejado en alquiler permanente sin precio ni fianza si tú me hubieses pedido que me fuese contigo. El a dónde me daba igual. Cada vez que te ibas, sólo buscaba la forma de tenerte conmigo aunque la mitad de tu tiempo estuviese asignado a un no se quién, del que poco quise saber y del que ahora todavía menos.

Si dicen que me engañaste, son ellos los que mienten. Nunca tuve tanta verdad en una historia. Los besos no se fingían, las carcajadas traspasaban a las lágrimas, las películas no tenían tiempo de ponernos el final y los libros no se atrevían a contar ningún cuento porque sabían que no sería mejor que el nuestro, el tuyo y el mío, que el tuyo y los demás no me servía ni como catálogo de esa tienda de muebles baratos. Tú decías que los para siempre no existían, mientras yo tenía grabada a fuego esa frase. Tal vez había leído demasiados cuentos de pequeño, de los que siempre terminaban bien, películas de esas en las que los buenos ganaban. Yo, en cambio, no gané. Puede que igual porque no era el bueno de una historia que me había traído más tarde de lo debido y me había sacado antes de lo que me hubiese gustado a mí.

No tengo ni que decirte que me acuerdo de ti para que lo sepas, no hace falta que me digas que tú también para que me quede claro, me centro solamente en esa elección que tomé yo porque me obligaste tú, aunque sigas sin creerme, en lo de no tenerte como única forma de quererme.

Ángel Ludeña.

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2 pensamientos en “Lo de no tenerte como única forma de quererme.

  1. El sol sale todos los días, tras un Domingo siempre el Lunes , pasa el invierno y de nuevo el verano , otro cumpleaños mas, el ciclo de la vida no para.
    Porque te quedarse en esa Estación ?…
    No lo dudes se valiente, ese tren ya marcho y otros están por llegar con nuevos horizontes. Suerte…..

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