De lo que dejaste escrito y nadie sabe si recuerdas.

10152533_10202911614544635_770046367486845771_n

Te conocí un invierno de los que se alargan demasiado con lluvias que no llegan pero que encuentran la forma de estar presentes. Llegaste en esos momentos en los que necesitaba encontrar un sentido a eso de levantarse cada mañana y tener la valentía de ponerle al mundo una sonrisa. Podría describirte al milímetro como fue la primera vez que te vi en aquel lugar que sentía tan mío pero que en realidad nunca lo fue. Contarte tal vez que fuiste de esas personas con las que no necesitaba mucho más para saber que de alguna forma estarían presentes en mi vida. Tampoco imaginé de cual, tal vez porque poco encajaba en las historias normales aunque en realidad ninguno lo éramos y casi mejor que hacía mucho que había comprendido que la gente que no tenía nada especial terminaba resultando de lo más aburrida.

Podría decirte el momento exacto en el que descubrí que aquello que nadie sabía como definir había pasado a ser algo más de lo que estábamos preparados para asumir. No entraré en detalles y tan sólo diré que te convertirse en una de esas personas que no decepcionaba, que prometía y por aquel entonces, también cumplía. Siempre encontrábamos la excusa perfecta para dejarnos llevar y terminar tan cerca como nadie tenía previsto y, en cambio, todos esperábamos. Y fue cuando me di cuenta de que si teníamos algo garantizado era el fracaso de una historia que nunca pasaría de ser un intento de quererse donde faltaban realidades y sobraban intenciones, era como esos viajes con dos caminos tan diferentes que tan solo tenían en común lo de que no iban a acabar bien pero yo por aquel entonces era siempre de intentarlo, de hecho creo que aún sigo siéndolo. Y mejor. Nunca llegué a plantearme si realmente te quería más de lo previsto, supongo que había cosas que era preferible no saber no fuese a ser que descubrir que tenías algo especial tan solo me sirviese para engancharme más a una historia de dos que tan solo guiabas tú aunque al resto nunca se lo pareciese.

Éramos como esos contratos con fianza en los que por encima de todo existía una cláusula donde venían todos los problemas pero como la ilusión pesaba más que lo demás, nadie tenía cojones de ponerse a leer el resto. No voy a contar cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que te vi, supongo que sucedió lo que yo ya sabía, que llegó un día que desapareciste porque era lo que tocaba.

A la mayoría no les parecerá normal pero a mí sí, tal vez porque llegó un momento en el que si conocía algo de ti era lo suficiente para saber que antes o después te irías y aún así jugué a perder porque si era contigo también merecía la pena. Sé que donde estés, estás bien, tenías esa extraña forma de sacar a todos los problemas que te encontrabas algo positivo, supongo que era uno de los motivos por los que siempre tuve cierta admiración por ti.

Te eché de menos demasiado y supongo que todavía no te he olvidado pero es que la gente como tú nunca termina de irse si existe alguien que como yo te sigue nombrando, a ti y a esos momentos de los que todavía una parte de mí se acuerda, todo por no pasar de lo que dejaste escrito y nadie sabe si recuerdas.

Ángel Ludeña.

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: