La particular manera de poner un punto y seguido.

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El olor de la primavera vuelve tan intenso como antes, con pequeños cambios que a la larga tampoco se notan demasiado. Cuentan las calles que ya no paseas como entonces, que vives en un lugar tan alejado que hasta unos pocos kilómetros parecen demasiado, sólo si se trata de encontrarme. Y qué bonita parece la vida cuando el sol resiste hasta tan tarde, como en las batallas importantes, que sólo gana quien más aguanta. Creo que el tiempo nos llevó al desgaste sin saber que somos como los vaqueros buenos, que hasta cuando se van estropeando, tenemos excusa para seguir vistiéndolos. Cuanto te echo de menos. Y que pena hacerlo cuando si quiero, aun puedo seguir teniéndote cerca.

Todo tiene su momento y yo aún sigo buscando el nuestro porque soy incapaz de asumir que ya ha pasado. Cuanto te echo de menos. Y qué pena hacerlo cuando mi vida sigue buscándote donde ya no consigue encontrarte. Bonita se convertía la palabra oportunidad cuando sonaba a que sería juntos y que mal queda ahora sabiendo que será por separado. Eres el mejor descarte de todos pero no eres más que aquello, lo mejor entre lo que nunca será, porque lo fuiste pero ya no lo eres. Cuanto te echo de menos. Y qué pena hacerlo cuando la vida me sigue diciendo que no te saque del todo.

Cuenta la primavera que le parece muy extraño que no saques la cazadora que usabas siempre, que ya no lleves esas camisetas de grupos de rock que tan bien te quedaban, y yo ni sé qué decirle, si contarle que has cambiado tanto que ya no te reconozco o que prefiero pensar eso a asumir que en realidad siempre fuiste así. Cuanto te echo de menos. Y qué pena que sea ahora que la playa se ha empezado a vestir como lo hacia siempre.

Y pienso en lo injusto que resulta acabar de esta forma, contigo en no se ni donde buscando nuevas maneras de no volver a saber de mí. Cuanto te echo de menos. Y qué pena que sea ahora que tú ya no lo pareces y en cambio se que lo sigues siendo. Cuanto te echo de menos. Y qué pena que sea cuando noto que ya no nos toca, si es que en algún momento nos tocó, que igual si pero a ti sin mi y a mi sin ti.

No voy a decirte que te vayas cuando sigo creyendo que lo mejor que me ha pasado es que te quedes. Dime por qué desde tan lejos siempre encuentras la forma de seguir alimentando una historia que ya hace mucho que no te compensa, no te digo que no te recuerdo cuando sabes que nunca he dejado de recordarte, que raro seria todo si fuese tan fácil olvidarte. El vete para no volver nunca sonó definitivo por la particular manera de poner un punto y seguido.

Ángel Ludeña.

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