Amores de película.

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Los amores de película no duran más de 90 minutos que los guionistas necesitan para conocer a dos protagonistas, ponerles un par de problemas y darles un final feliz. Aún así hay quien todavía se pasa los días esperando que aparezca en su camino ese amor que servirá para rellenar las conversaciones entre amigos con dos copas de ron con coca – cola y algo diferente qué contar. Pero los amores de película no existen. Los buenos, buenísimos dejan de parecerlo, los malos igual no lo son y los chico conoce chic@ no pasan de ser los clásicos estudias o trabajas de un garito oscuro una noche de pedo.

Esos rollos de que cuantas más complicaciones, más bonita será la historia, son mentira y cualquiera sabe que los problemas no hacen sino estropear las relaciones. Porque los amores de película no existen y mejor. Esos te voy a querer para siempre que no duran ni dos días, esos lo dejo todo por ti que terminan con dos que no se saludan cuando se encuentran, esos no he querido a nadie como a ti que acaban con veinte por detrás y esas bodas donde dan un momento por si alguien tiene algo que decir que aún no entienden que cuando uno quiere entrometerse en una historia no espera a la boda y lo hace siempre antes. Y es que los amores de película no existen. Y si lo piensas bien, mejor. Los amores en secreto que son muy bonitos al principio, lo son muy poco al final, y que sí, que hay amores mezclados con lujos que no sirven para nada, porque el champán se calienta siempre por muy caro que sea y porque yo siempre fui más de beber cerveza. Los me presento en tu puerta hasta que salgas no son bonitos cuando no quieres que te esperen y los te reviento a llamadas, nunca, nunca compensan. Viajar por el mundo está genial siempre que no te dejen tirado con la maleta en la mano y a veces los mejores viajes están en los sitios donde tienes a quien agarrar con ganas. Cenar en grandes restaurantes es muy divertido hasta que te das cuenta de que prefieres estar en un bar cualquiera rodeado de buenos amigos. Los conciertos de estrellas de la música son increíbles si tienes quien salte contigo en la primera fila y si no, igual es mejor tener a alguien con quien escuchar el disco en bucle.

Lo más bonito de estar con alguien es poder compartirlo y que salir a escondidas nunca sale rentable. Y que ya está bien de amores de película. Una buena película, una vez vista, vista está. Los mejores amores no son los primeros y la gente viene y va hasta que de repente te apetece pararte y ver qué te depara la historia. Porque la vida queramos o no, siempre es el mejor guionista. De pequeños nos enseñaron que lo que sale en las películas casi siempre es mentira y qué lección más bien aprendida.

Ángel Ludeña.

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