Uno de tantos o tal vez uno de pocos.

Guapo

La quinta página del libro por escribir sufre altibajos propios de principios complicados por un tiempo inestable en un lugar donde la estabilidad nunca fue nuestro fuerte. Y qué fuerte suenan las canciones que salen por esa radio donde últimamente la música tampoco me convence demasiado. Vuelven los días con sus mil y una noches donde echarse a las calles siempre es la mejor solución.

Y que somos ganadores porque el fango nunca pudo con nosotros. Ni con aquella puta guitarra, ni con aquel olor a perfume, ni con esa vuelta de tuerca con aquel golpe de verdad. Que yo ya no quiero mentiras que se pillan como la cremallera de un vaquero viejo una noche de desgaste. Que las puertas ya no están para que las atraviese cualquiera. Y que no quiero besos que no sepan a ilusión, que ya está bien de disculpas que no valen para nada, que quiero historias que no se acaben con un ya se verá, que ver ya hemos visto como para aprendernos de memoria que nadie que sea un sí se va más lejos de lo que alcanza la vista. Y que se queden con los mensajes que no dicen más que cumplidos cuando aquí lo único que se cumplen son los días sin saber de ti. Y que una vez llega la decepción, a ver quién tiene cojones y se atreve a decirle que no. Porque si te tiras, hazlo con cuidado que ya no quedan tiritas que recuperen historias que saben a pasado. Y que no me da la gana de seguir hablando de penas cuando alegría suena mejor.

Y que soy uno de tantos que no entiende de problemas cuando existen los bares. Y que voy a aprenderme de una vez que nunca se quedan con quien se mete en esas historias. Y que yo ya no comparto ni los gastos de un piso donde quedabas muy bien. Que si cometemos errores sea porque jugamos a intentarlo y no a perderlo todo. Que nunca se pierde y que nunca se gana tampoco si nos lanzamos un poco y no del todo. Que han venido y se han ido por el mismo sitio porque tal vez ese no era el suyo, puede que fuese el tuyo.

Y que tengo una camisa azul de rayas preparada para las curvas. Y que el azul da suerte. Y que estoy preparado para batallas donde aún se pueda ganar. Que perder ya no perdemos ni el tiempo que ya perdimos. Y que si no me echas de tu vida sea porque quieres que me quede lo suficientemente al lado como para poder contar conmigo y no para dejarme en el banquillo, que yo hace mucho tiempo que ya no juego en la reserva, tal vez porque descubrí lo bien que se está en mitad de un campo sabiendo que tus tiradas suman a lo grande aunque tengamos los marcadores también un poco rotos. Que no quiero saber si para ti fui uno de tantos o tal vez uno de pocos.

Ángel Ludeña.

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