Entre tú y tal vez contigo.

DSC_0068

Dicen que la ciudad no está por la labor de perder el tiempo. Que ya no es tarea principal encontrar la forma de encontrarse navegando entre dudas y esquivando las verdades por si acaso. Que ni caso, ni cuestión a la mitad de los comentarios que anuncian a voces las calles que tanto callaban cuando el viento parecía estar acabado a menos diez. Que ya no éramos de suficiente, ni tan siquiera de un cero clásico, que aquí íbamos en negativo como único mecanismo de funcionamiento. Y que cuentan que nos acostumbramos a restar y cuando toca sumar nos sorprendemos. Y que hay estampas que valen demasiado como para que alguien deje un cheque en blanco. Y que no sé las veces que hacen de menos lo que para mí sirve para lanzar dos cohetes por si alguno se pierde mientras tanto.

Y que lo mejor de encontrarse no es saber hasta cuándo o tal vez hasta qué, sino encontrarse a secas, a buenas y locas. Que de cuerdas ya no se sostienen más que los recuerdos que se perdieron cuando llegaste. Porque llegan para quedarse o puede que intentarlo, que de probar están llenos los errores que ya hace mucho que no tenemos y que era más divertido cuando gastábamos las calles a golpe de suerte. Y qué lejos se queda lo cerca que suena por ahí con dos canciones que suenan diferentes pero que suenan al fin y al cabo más parecido a entonces. Y que no podemos decir que calladitos estábamos mejor cuando hablar de verdad se convertía en la mejor solución de tantas como aparecían cada vez que nos teníamos más aquí. Y que si esto se trata de hacer un trato habría que quedarse con quien prometa una historia indefinida porque solo apuesto por cosas que nada duran y que tanta huella marcan en el camino. Que ya no es tema de metas ni tretas, que aquí vamos a decirnos verdades hasta que no perdamos la sonrisa. Ya no duelen cicatrices que se perdieron en manos extrañas convertidas en viejos conocidos. Y que de intentar remontar están llenas las clases donde ya no queda nada que aprender.

Qué descubrir el mundo es mejor si se hace rompiendo planes. Que no hay esquemas que se amortigüen las ganas locas de morder la vida y quedarse con hambre. Que la felicidad se sirve en copa de balón con un poquito de Ginebra. Y que recorrer calles es que enseñen los secretos que guardamos en esquinas. Que digan que no quieren volver a allí si no estoy yo. Vamos a bebernos Madrid a pelotazos, a emborracharnos a sonrisas y a romper los vasos de tubo, a quemar los dardos con tequila y a aprender que el whisky solo es para gente triste que bebe sola. Y que yo beber siempre. Beber para creer que hay un tiempo mejor que siempre está por venir y quedarse. Que no quiero que me eches ni de menos.

Que callarse no cuenta tanto como hablar que está sobrevalorado. Y que cuánto he echado de menos lo feliz que estaba cuando estaban los que estaban. Y que quiero que me firmen renuncia a los malos ratos, a las malas risas y a las buenas compañías.

Y que quiero que me marquen a verdades y sonrisas. Y que ya no lleno el coche. Y que no me cuenten hasta mil si no hay uno más. Y que esto quede entre tú y yo, entre tú y quien llegue, entre yo y un par de amigas, entre tú y dos chupitos de jagger, entre tú y yo y entre tú y tal vez contigo.

Ángel Ludeña.

Anuncios

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: