Cuento contigo.

El año parece estar cansado y cuanta razón. La razón que no entiende a razones que no hay nada más razonable que dejar que venga otro a traernos buenos aires. Nuevos vientos que lleven consigo grandes verdades en forma de copas y no precisamente cartas. Y que vamos a decirnos de verdad que a estas alturas sabemos que hemos vivido como hemos querido y que eso siempre está tan bien. Y que no hay forma más bonita de decir que si viese mi vida desde fuera, me moriría de ganas de vivirla. Que llevo doce meses de historias increíbles en el centro de todo y a cambio de nada.

De nada más que risas y algún que otro llanto que ya apenas recuerdo. Y que si me piden un puzzle se de quienes lo haría. De amigos que aparecieron de repente en el bar cualquiera que hace esquina con Ponzano y que vienen “pa quedarse” como dicen las que calzan Valentino en su rutina. De ese 1N, 6G y 4R que componen la fórmula secreta de un bloque peculiar del que no quiero irme jamás.

De la calle San Andrés y la sonrisa más bonita que pasea despacio marcando historias de todo corazón. De los cinco que nunca fuimos menos y que seremos más. Y de regresos que vienen desde Bruselas con un billete llamado ilusión. Y de vueltas a Madrid de quien nunca debió de irse.

De la que siempre lo fue y que lo seguirá siendo porque escribe justo lo que pienso y esa es una forma de entenderse que me encanta. De uno que vive más lejos y que siempre coge el coche dispuesto a vivir a lo grande, y que por qué no decir, que es lo mejor de todo lo bien que fue aquello. Por una morena de ojos claritos que está bajando la calle y que por fin recuerda que una vez tenía sonrisa.

Y por el que convierte toda historia imposible en un posible y promete regalarnos muchas risas desde la sierra de Madrid. Porque tengo más amigos que dedos en las manos y por qué no sabéis la suerte que tengo. Porque con todos ellos bebo cervezas en un bar de mierda igual que en la mejor discoteca. Porque hacemos de un día malo, uno regular y del bueno, algo superior. Y porque los tengo a ellos y a esa parte de mí en aquella lejana tierra que nos reúne a bordo del mejor barco de todos. Y que vengan batallas, que vamos a pelear. Y que lleguen sonrisas en forma de carcajadas. Y que gracias de verdad por estar ahi, un poquito más cerca de mí. Que se queden como están. Que me quedo como estoy. Y que de momento solo digo que este año también cuento contigo.

Ángel Ludeña.

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