Rebelión del chico de las zapatillas rosas.

Muñequito

Suena una canción que no resulta familiar a nadie que no sepa lo que es callarse la boca y hablar sin decir nada. Y aquí estamos echándole un par de sonrisas a los problemas viendo como la cuenta no siempre sale bien. Y que convertimos en nuestras las movidas de cualquiera que aún no sabe que para cada uno, lo suyo siempre es más importante. Que es una putada no saber como resolver las historias en las que tal vez no debimos entrar. Y que pones todo y notas que falta. Que no hay algo tan duro como que falten los que debían estar aquí. Que si a la gente que quieres le va bien, a ti de alguna manera, te va mejor. Que de lo malo, siempre hay algo bueno.

Y que ya está bien de tener que dar explicaciones a todo el mundo de por qué hay perdones que valen más que los del resto. Que perdonar es olvidar y que a mí me compensa tener amnesia. Que no sé si me compensa o me compensaba, eso está aun por definir aunque todo llega, lo malo pasa y lo bueno se queda aquí. Que todos nos equivocamos y que de tropiezos están llenas las grandes historias. Y que mal eso de tener la mezcla perfecta y que el coctel salga tan sumamente malo. Y que el mundo puede decir que sigamos adelante que si yo quiero quedarme en mi sitio no va a haber nadie que me mueva ni un sólo segundo. Que yo sé por quien apuesto.

Y yo decido hasta cuando merece la risa y cuánto valor tienen los recuerdos, no me hacen falta balanzas que den resultados que pienso tirar. Volver a decidir cual es la mejor forma de recuperar lo que no querías perder parece sencillo si apuestas siempre por los que quieres. Sin más, que ya no estamos para menos. Y que sigo teniendo a alguien al otro lado del auricular a quien gritarle que no voy a dejar que me digan lo que tengo que hacer, porque yo no me suelo equivocar. Que estoy agotado de malos finales con personas que a mí, al menos, me siguen ocupando un tiempo de recuerdos, en presente y quien dice si no en futuro. Que yo sé hasta cuando decir ya y en que momento pedir que siga. Y que no me da la gana de que vengan unos don mucho a decirme que no perdamos el tiempo con don nadies.

Que yo sé y que si no, me da lo mismo. Que yo sé, mejor que muchos que poner puntos finales no siempre sale bien y que aún así los sigo poniendo. Porque quiero. Y que el segundo de quitarlos también cosa mía. Y que el tiempo no sé lo que dirá, si aun no sé lo que diré. Y que haremos lo que queramos, cómo queramos. Sin dar explicaciones. Sin pedirlas. Que aquí solo digo que miro por todos. Que aquí solo pido respeto. Que voy a mirar por mí y escuchar a todos. Y que escucharé las palabras que me hagan sentir bien, y que de momento yo sé hasta cuando me valen las cosas, por eso empieza la rebelión del chico de las zapatillas rosas.

Ángel Ludeña.

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