Rescate a náufragos sin mar a la vista.

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Malos tiempos para quedarse con lo bueno de tanto como pasa. Y qué difícil parece eso de recordar cuando el estómago se achica un poco. Y que duele cuando los motivos para ser feliz empiezan a tener ese color a pasado. Que nadie sabe donde guardamos el libro con los problemas descifrados. Y que he vuelto a beberme los bares sin saber donde entré ni con quien salí.

Que el 2D ya no esconde cervezas con promesa. Que la calle con nombre de santa hace mucho que no me ve pasar por allí. Y que mi cordel de fotos se ha quedado con un hueco irremplazable y que no tengo cojones de poner otra. Que llevo tres decepciones con sabor a caída y que dicen que cuando te sigues cayendo, ya no duele y que no tienen ni un poquito de idea. Que me cuesta tirar pa’lante cuando me sobran motivos para echar el paso atrás y rescatarlos de mi lista de buenos recuerdos. Que me he tirado de cabeza al rescate y que he olvidado mi salvavidas en la orilla tardía. Y que no me duele que ya no me quieran sino que los siga queriendo yo. Que he llenado el 4R de cosas que dan buena suerte, de elefantes de trompa para arriba y de fotos que recuerdan que hace poco no me hacía falta ponerme a recordar. Que estaba regalando abrazos y creo que nunca he estado tan bien pagado.

Que me dicen que no cuente las caídas, que mejor, las remontadas y que a mí me sabe a poco. De lo mucho que viví cuando vivir se convertía en la mejor opción de tantas buenas. Que decir de corazón o decirle al corazón que deje de sumar huecos que si nos juntamos mucho igual hasta cabemos todos. Que no quiero rodearme de gente a la que no quiero y que nunca lo he hecho y no lo volvería a hacer. Que no quiero que se vayan más sino que se queden todos.

Velas que encienden emociones y cigarros que se apagan entre historias que ya no suenan. Olvidar de no recordar que tampoco soy de piedra. Qué no es fácil pasar por calles a las que les pongo nombre por momentos. Que he vetado tantos lugares que ese coche que siempre se lía termina llegando a los sitios de referencia de tantas noches con sabor de cerveza rubia. Y que si las rubias son tontas les queda mucho por enseñarnos. Que ser moreno, mejor me parece en verano entonces. Y que de repente aparece gente que sienta bien.  Y te preguntas si será cierto eso que dicen de que no hay salida sin entrada, ni marcha sin bienvenida. Y que bienvenidos sean, quienes vengan a quedarse. Que los que vienen para vernos sepan entendernos. Que los que llegaron para irse, que encuentren su camino. Que un gintonic no se le niega a nadie. Que si es pronto bien y si no, no hay prisa, siempre podemos programar un rescate a náufragos sin mar a la vista.

Ángel Ludeña.

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