Ningún charco de todos.

fullsizerender

El pelo era su punto fuerte y el más débil de todos. Como mirar de reojo y saber en qué pensaban los que siempre pensaban en él. Pisaba entre el asfalto de una ciudad que le echaba de menos. Se iba poco, tan poco como las veces que se dejaba ver más allá de una copa en cualquier local de revista. Con una vida de nada contar y todo vivir. Se encendía entre semana y se apagaba los findes. Le encantaba perderse entre gente perdida. Le encantaba bailar hasta horas intempestivas. Era incorrecto en todos y cada uno de los aspectos de su vida. Era salvajemente imperfecto como las marcas de alguna parte de su cuerpo. Era la mala elección que tres veces eligieron. Era un error tan grande como los ojos que nunca quería cerrar por si se quedaba con cosas sin vivir. Era él. Echaba de menos por normal general y olvidaba como excepción que confirma la regla. Era la tristeza más alegre que nadie hubiese visto jamás. Brillaba con luz ajena y propio no tenía ni el nombre. Si se iba, todos hablaban del por qué. Si se quedaba, no necesitaba ni del cómo.

Bebía whisky naranja y odiaba cualquier otra bebida. Era el compañero de batallas de cualquier conflicto abierto y no entraba en guerras frías. Tenía las amigas más guapas de todas. No destacaba nunca jamás. Dicen que le dolía la cara de mirar tan fuerte. Y que no sabía nada de los débiles. Esquivaba los problemas a golpe de suerte y no había nadie en todo el mundo que tuviera una sonrisa tan verdad. Sabía bailar entre las historias y las suyas siempre eran las mejores. Aprendió a cantar bajo la lluvia y siempre se mojaba cuando hablaba. Indiferencia por bandera ante cualquier ataque zombie. Y la música como solución probable a cualquier conversación incómoda. No sabía de nada más que de verdades. Y vivía en un mundo sin mentiras. Dícese del subestimado que se hizo grande por saber bien rodearse. Débil de fuerza y fuerte de corazón. Lloraba al final de las historias y se reía al recordarlas.

Quemaba las noches de Madrid con cigarros y no fumaba en la puta vida. Se crecía ante las historias bonitas y se derrumbaba delante de quien lo quería. No vale un puto duro pero tiene cosas con el precio más imposible. Se enfrenta de frente y se choca de bruces siempre.

Se abraza a lo bueno como si nunca se fuese a ir. Huye de lo aburrido y sólo sale si le merece la pena. Y siempre se la merece porque no hay pena que valga un poco. Bailar sólo se le da bien si es saltando de fiesta en fiesta con una música de fondo que suene a pop, rock o a cualquier reggaeton que suene en la radio. Y que sabe que la vida no es más que saber saltar y alcanzar lo que quiere esquivando como el que juega a los bolos y que mejor arriesgarse alguna vez que no pisar ningún charco de todos.

Ángel Ludeña.

 

Anuncios

Un pensamiento en “Ningún charco de todos.

Dime lo que quieras, pero dime algo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: